STUART MERRILL


Hempstead, Nassau-Estados Unidos,1863 – Versailles-Francia, 1915



NOCTURNO

La luna clara alumbra la charca en la que brilla,

Espejo de áureas glorias, con emoción de incendio.

Todo duerme. En la noche un ruiseñor agónico
Canta su mal de amor en lánguido lamento.

No vibran ya los vientos en el misterio verde
De las ramas. La luna las voces va acallando,
Mas a través del luto del follaje movible
Lloran azules besos de los astros callados.

La voluptuosidad de soñar en la muerte
Junto al charco adormece el alma de las cosas;
El bosque, a veces, hace como un pequeño esfuerzo
Bajo el escalofrío que hace cambiar las formas.

Cada hoja se borra en sutiles neblinas;
Del cenit del azur va cayendo el rocío
Cuyo cristal se torna perlas en los estambres
De los blancos nenúfares sobre las aguas vivos.

De lo negro no emana ni vuelo, voz ni viento;
Sólo cuando en el bosque, por sacudidas rápidas,
El arroyo se arrastra, entre grava menuda,
Cuyo eco enmudece la voz de las cascadas.

De “Los mejores poetas franceses”
Selección y traducción de Luis Guarner

Editorial Bruguera. Barcelona-España, 1974

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