RAÚL MELLADO CASTRO


Niblinto, Chillán-Chile, 1931 – Santiago, 2004

CUANDO PARTO ESTE PAN


Cuando parto este pan que tus manos amasan
en la mesa sencilla que iluminan tus ojos
me estremece un olor de recuerdos perdidos,
de infancia molinera y largas lluvias
al calor de un brasero misterioso.
Este pan que me quema las manos me remonta
hacia el sol de remotos trigales esparcidos
en la tierra regada con sangre de muchachos
arreando viejos bueyes matinales
por rastrojos hirientes como lanzas.
Esta cara de días familiar y pagano
me recuerda los pies coronados de espinas
de Cristos al revés recién nacidos
en un calvario de terrón y piedra,
cizaña, yerba azul y la sed del verano.
Yo pienso que este pan tiene mi nombre escrito,
que tus dedos quisieron modelar mis tristezas,
que su olor me devuelve unos sueños tan simples
como correr al viento sobre el agua
o reír todo un día sentado en la ventana.
Este pan que partimos y damos a los hijos
lo vi nacer en medio del polvo y las poleas,
corriendo entre engranajes y las voraces tolvas
por escalas gimiendo bajo mis hombros niños
cargados con el blanco deseo de los pobres

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