RAÚL GONZALEZ FIGUEROA

 
Chile, 1931

MI HERMANO ESPEJO

Entre la noche y yo
está mi espejo mi hermano espejo
por donde entran y salen mis días
y mis ángeles
por donde mi corazón desaparece
como pájaro huyendo de su jaula.
Por donde mis ojos se dejan caer al mar
en busca del hijo invisible
que ha de coser las visiones destruidas
por donde mi sombra se deshace
devorada por relámpagos.
¡Oh! Hermano espejo
paciente cuidador del brillo de mis sueños
puerta abierta de mi cuerpo abandonado
no dudo que te detienes para que yo camine
y que de tu silencio
se desata el eco de mis palabras
que te vistes de noche
para encender las estrellas que giran
en mi memoria
ni dudo que en el fondo
de tu jardín
queda perdido el gusano
devorador de mis huesos.
Que te disfrazas de mago
para transformar las arrugas
que encadenan mis años
como no podría dudar hermano espejo
que hacia la misma noche obstinada
rodarán tu imagen y mi imagen
en una misma sombra.

COLLAGE

Precisamente en un día como hoy
y a esta misma hora
mi corazón acostumbra
desprenderse de mi cuerpo
Cerca y lejos a la luz de la ventana

Me abandona
me olvida por un tiempo
que no alcanzo a medir
se aleja de mí
como yo de mi propio recuerdo
Un silencio se despega de mi cuerpo
sin que el vacío
a esta misma hora a esta única hora
se clave en los pedazos de mi cuerpo

En ese instante
la ventana brilla más
que mi cuerpo
que es un abismo entonces
a la espera del latido desencadenado
a la espera de la lágrima
renegada de su ojo
del mismo ojo nostálgico que divisa hacia adentro
una oscura comarca despoblada de pájaros
y del estruendo de mis días despeñados
de sol a sol

En este instante
no podría recorrer mi cuerpo
no podría encontrar ni mi propio vacío
porque un túnel sin fin es mi cuerpo
y sin la lámpara
que abriga mis días
donde el tiempo es una visión horadada
por sus propias visiones
y donde la voz de Sylvia
mi llave iluminada
entra y se pierde en mí
buscándome y buscándose
a la espera de que mi corazón
regrese a su jaula entumecida.

EL SILENCIO

Oh dios de los sordo
y de los ciegos tras la luz
aplastada debajo de las piedras
venid y liberadme
de los sueños cercados por fantasmas
y huracanes disfrazados de céfiros
Cerrad las puertas que golpean tus espaldas
y entrad en mi
como yo en el corazón de la noche
seducido por el hechicero vestido de negro
que alimenta a las estrellas
porque es mi pan y mi agua
(enigmático como el viento)
dadme de comer y de beber para no morir
estrepitosamente
Entrad oh mago silencioso
para que pueda salir de mi castillo
cerrado por guardianes a doble llave
mi otra sombra blanca prisionera en la memoria
dormida con un solo ojo
debajo de los días
en un sueño
mitad noche mitad día
mitad grito mitad canto
para que pueda despertar
del enigma silencioso

http://meridiano75.blogspot.com/2010/02/poemas-de-raul-gonzalez-figueroa-del_23.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario