PILAR DE VALDERRAMA (GUIOMAR)


Madrid-España,1898- 1979




EVOCACIÓN

Aquel café de barrio, destartalado y frío,
testigo silencioso de nuestras confidencias,
extremo de rigores, conjunto de inclemencias,
que sólo caldeaban tu corazón y el mío.

Viejo café de barrio, adonde yo acudía,
donde tú me esperabas con el alma impaciente,
y cada vez, al verme, coronaba tu frente
con un halo de luz la fugaz alegría.

Con nostálgico afán en vano te he buscado
queriendo en tus vestigios revivir un pasado
que inexorablemente para mí se ha perdido.

Nadie de ti sabía, todo estaba cambiado:
tus muros, tu recinto, la sombra de Machado
como un girón de niebla han desaparecido.

TENGO UNAS MATAS DE ROMERO 

Con cuánto amor, con qué sin par ternura
perfumabas tu estancia de romero,
avivabas las ascuas del brasero
soñando en un momento de ventura.
Tu pecho, rebosante de amargura:
Segovia fría, soledad, Enero.
En lo alto brillando algún lucero,
y tú esperándome en la noche oscura.
Me sentías muy cerca, sin estarlo,
por obra y gracia de los corazones,
por obra y gracia de la poesía
a fuerza de querer imaginarlo;
convirtiendo en verdad las ilusiones,
transformando la ausencia en compañía.

GLOSA

Acaso a ti mi ausencia
acompaña. A mi memoria
tu recuerdo?
Me acompañó tu ausencia día a día
en todas mis angustias interiores;
en medio de amarguras y dolores
llenó de tu nostalgia el alma mía.
Al irte para siempre, no sabía
tu corazón los arduos sinsabores
que me acechaban, como negras flores
de muerte, olvido y soledad sombría.
En aquel ?tu dolor? de mi recuerdo
estaba yo; tú estabas en la ?ausencia?
en que ?de mar a mar? nos obligaron.
En laberintos de un ayer me pierdo;
y veo en esta luz de tu presencia
que ni guerra ni mar nos separaron.

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