JACINTO CHACÓN BARRY


Santiago de Chile, 1820-1893

LA ORACIÓN EN EL HUERTO


¡Cesó el Hosana!... Y una noche espesa
El gran día de ramos obscurece,
Y en sus antros el pueblo se enfurece,
E, instado por Satán, ansía la presa!

Ya el Cristo a Judas presintió en su mesa:
¡Jerusalén de espanto se estremece!
Mortal angustia el Redentor padece,
¡Y, aun en el Huerto, su oración no cesa!

¡Basta de orar!.... Y en imponente tono
El sacro rayo de LA LEY fulmina
Y salva a Sión del popular encono;
Pues, si el terror tu espíritu domina,
¡Habrá llanto en Ramá, se hundirá el trono!
¡Caerá, caerá Jerusalén en ruina!!.

AL REDENTOR
(En el Domingo de Ramos)


¿A quién eleva el pueblo triunfales
En el glorioso doce de febrero?
¿Es a un sabio, político o guerrero
Que dio a la patria días inmortales?
¿Es a O’Higgins, a Freyre o a Portales
Ó a otro Cristo de un dogma verdadero?
Es a un héroe por fuerza, pasajero
Bajo de horcas caudinas liberales:
Si os coronan las sienes es de espinas;
Si os dan un pueblo es pueblo alborotado;
Judas te besa, al Sanedrín caminas.
Canta el gallo, Pilatos va a tu lado…
¡Caerá, caerá Jerusalén en ruinas!!
¡Y tú, Señor, serás crucificado!!

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