HERMÓGENES YRISARRI


Santiago de Chile, 1819 - 1886

SONETO
(Imitación de Victor Hugo)

Niña, el amor es la tranquila fuente
De líquidos cristales, que retrata
El azul de tus ojos, la escarlata
De tus labios y nieve de tu frente

Ese límpido espejo transparente,
Miente la calma y la frescura grata:
El caudal en su fondo se desata
Con la prisa y la rabia del torrente.

Tú desde el margen goza, y de su orilla
No lances tu batel, porque se enturbia
El cristal al romperse con la quilla;
Porque entonces tu imagen pinta turbia
Y en ese mar infiel en donde bogas,
Te contemplas, te bañas y te ahogas.

SOBRE LA TUMBA DE UN NIÑO
A orillas del mar

Vieja yedra, fresco césped,
Yerbas, arbustos y flores;
Iglesia donde en espíritu
Se mira al Dios de los orbes;
Insectos que en la floresta,
Para dormidos pastores,
Cambiáis el sordo murmullo
En arrullantes dicciones:
Vientos, alas, himno extraño,
Coro eterno de mil voces;
Tú que al curioso viajero
Inspiras, oh espeso bosque;
Frutos que de árbol sombrío
Os desgajáis en la noche;
Estrellas que los espacios 
Ignotos cruzáis veloces

Pájaros de alegres trinos,
Olas que os quejáis conformes,
Lagartija que en la grieta
De antiguo muro te escondes;
Llanura que el viento lanzas
Sobre los mares salobres;
Mar donde nace la perla,
Tierra feraz en tus dones;
Naturaleza que tragas
Cuanto le das a los hombres;
Hojas, nidos que del aura
Sentís apenas el roce,
Silencio haced de esa tumba
Sobre el pacífico borde…
¡Dejad al niño que duerma
Y a su madre que lo llore!

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