GEORGY IVANOV


Rusia 1894-1958

ES INÚTIL LA SANGRE DERRAMADA

Es inútil la sangre derramada, 

inútil la tristeza y la fidelidad. 

Y no obstante, amor mío, 

aún vale la pena de vivir. 

Los árboles murmuran quedamente 
y las gaviotas giran en lo alto. 
Un inmenso poniente marino 
abre su abanico de llamas...

SÓLO LA ROSA...

Sólo la rosa oscura temblará 
deshojándose sobre el mundo. 
La eternidad se despertará un instante 
para quedarse dormida otra vez. 

Las velas zarpan hacia el Norte; 
los trenes se alejan hacia el Sur. 
A través de estrellas, palmeras y tréboles, 
a través de la pena y la dicha, mi amor. 

No hay remedio. No tiendas las manos. 
No hay remedio. Nada podremos salvar. 
Sólo las ondas azules de la despedida; 
sólo la palabra azul “adiós”. 

Se disipará el humo de la locomotora; 
y desaparecerá chapoteando el remo. 
Sólo la eternidad, como una rosa oscura 
se deshojará sobre el mal del mundo.

NUNCA HE CONOCIDO...

Nunca he conocido amor ni compasión. 
Explícame qué es aquella dicha tan famosa 
de la que discuten los poetas hace siglos. 
—Lo trataré, aunque sea muy difícil: 
¿cómo hablar a un ciego del color de la flor, 
de lo que en ella es lila, gualda o encarnado? 

La dicha es un río sordo y nocturno 
donde navegamos hasta ahogarnos, atraídos 
por la luz engañosa de un fuego, una luciérnaga... 
O bien: 
todo tiene un sinónimo en la tierra. 
Hay una llave para cada cerradura: 
la helada y mágica palabra “dolor”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario