GEORGES RODENBACH


Tournai, Bélgica 1855 - París 1898 



PASEO

¡Cuánta melancolía tiene el lento paseo

En los días de otoño, al final de la tarde,

Al pasar por un pobre camino tortuoso

Entre el mísero hálito que de las casas sale!



Vamos en larga fila negra y triste cual un

Regimiento vencido, sin alzar nuestras voces,

Y a través de suburbios malsanos y olvidados,
Escuchando en la tarde morir los carillones.

Marchamos a los campos, mas sin coger las flores
Y sin poder jugar, como los huerfanitos.
Mientras lloran los órganos, a lo lejos, ocultos
Y el cielo enluta las aspas de los molinos.

Algunos labradores, en los prados que siegan,
Tristes, miran el rastro de la andadura del viento,
Los rebaños unánimes que un perro hace avanzar,
Y arrojamos la gorra con desmañado gesto.

Mas, ya muerta la tarde, entramos en el pueblo
Cruzando entre los muros desgarrados de rejas,
Y vemos un colegio de jovencitas pálidas
Que llevan los sombreros sin flores y sin sedas;

Y si una de ojos claros y de gracioso talle,
De unidos senos núbiles suspendiendo fardeles,
Y con las rubias trenzas echadas a la espalda,
Al mirar el paisaje, sonríe vagamente.

¡El sueño es exquisito! Y, entrados en su cuarto,
-si el recuerdo de ver al pensar ayudase-
Se sueña en un lejano y vago matrimonio...
¡Y nos adormecemos amándola una tarde!

De “Los mejores poetas franceses”
Selección y traducción de Luis Guarner

Editorial Bruguera. Barcelona-España, 1974



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