TOMÁS MORALES


Moya (Las Palmas)-España,1884- Las Palmas de Gran Canaria, 1921



LOS PUERTOS, LOS MARES Y LOS HOMBRES DE MAR

El mar es como un viejo camarada de infancia

a quien estoy unido con un salvaje amor;

yo respiré, de niño, su salobre fragancia

y aún llevo en mis oídos su bárbaro fragor.


Yo amo a mi puerto, en donde cien raros pabellones
desdoblan en el aire sus insignias navieras,
y se juntan las parlas de todas las naciones
con la policromía de todas las banderas.

El puerto adonde arriban cual monstruos jadeantes,
desde los más lejanos confines de la tierra,
las pacíficas moles de los buques mercantes
y las férreas corazas de los navíos de guerra.

Y amo estos barcos sucios de grasientos paveses,
de tiznadas cubiertas y herrumbrosos metales,
a cuyo bordo vienen marinos genoveses
de morenos semblantes y ojos meridionales.

Y a esos pobres pataches, tristes, desmantelados,
de podridas maderas y agrietado pañol;
más viejos que estos lobos que en un huacal sentados,
al soco de los fardos, están tomando el sol.

Y en tanto humean sus pipas, contemplan las viajeras
naves, que hunden sus torsos de hierro en la bahía,
en las que acaso fueron los héroes un día:

Gavieros atrevidos y patrones expertos
que en la noche sondaron los más distantes lares,
que se han tambaleado sobre todos los puertos
y han escuchado el viento sobre todos los mares...

Y oyeron de las olas los rudos alborotos
golpear la cubierta con recia algarabía,
entre los crujimientos de los mástiles rotos
y las imprecaciones de la marinería.

Y luego, cuando el barco navegaba inseguro,
y era la noche negra como un ceñudo arcano,
miraron, en el fondo del horizonte oscuro,
aparecer la luna como un fanal lejano...

¡Oh gigante epopeya! ¡Gloriosos navegantes
que a la sombra vencisteis y a la borrasca fiera,
gentes de recios músculos, corazones gigantes;
yo quisiera que mi alma como las vuestras fuera!

Y quisiera ir a bordo de esos grandes navíos,
de costados enormes y estupendo avanzar,
que dejan en las nubes sus penachos sombríos
y una estela solemne sobre el azul del mar.

Y el timonel sería de esa griega corbeta
que hincha sus velas grises en el ambiente azul;
o el capitán noruego del bergantín-goleta
que zarpó esta mañana con rumbo a Liverpool...

¡Hombres de mar, yo os amo! Y, con el alma entera,
del muelle os gritaría al veros embarcar:
¡Dejadme ir con vosotros de grumete siquiera,
yo cual vosotros quiero ser un Lobo de Mar!

PUERTO DE GRAN CANARIA

Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico,
con sus faroles rojos en la noche calina
y el disco de la luna bajo el azul romántico
rielando en la movible serenidad marina.

Silencio en los muelles en la paz bochornosa,
lento compás de remos, en el confín perdido
y el leve chapoteo del agua verdinosa
lamiendo los sillares del malecón dormido.

Fingen en la penumbra fosfóricos trenzados
las mortecinas luces de los barcos anclados
mirando entre las ondas muertes de la bahía.

Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,
un cantar marinero, monótono y cansado,
vierte en la noche el dejo de su melancolía.


http://libelulasdurmientes.blogspot.com/2010/10/126-anos-de-su-nacimiento.html

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