JULIA UCEDA


Sevilla-España, 1925



ME VIVE UN SUEÑO


He creado

Una imagen de ti sobre ti mismo.

(Cada ser, en su noche,

Ilumina la piedra con sus ojos,
Despierta con su voz lo cotidiano.
El tacto existe porque se acaricia,
Si no, yace dormido. Todos somos
Lo que somos: también lo que nos sueñan.

El más profundo ser nos lo imaginan.)
Los que no soñaron nada saben
De ti. No te conocen. Sombra dura
Para ellos eres. Pero yo he vivido
Contigo largas horas, y he hablado,
Sin voz, desde otros tiempos
Y hacia otros tiempos de lo que importaba.

Y en torno de ese sueño me he movido,
Y tu imagen pulsó todas mis cuerdas
Más profundas, más ricas,
Para soñarme yo en ti soñada.

El sueño no es dormir: quien sueña vive
Y duerme quien tropieza
Con bultos al no ver lo transparente
Del árbol, del silencio...

Voy hablando de ti en este hacerme,
Activamente, con trabajo y gracia,
Como quien no comprende lo profundo.
El arduo juego
De crearte es mi ocio y mi manera
De crearme a mí misma reflejando
En acción esas horas
Que llaman solitarias los que duermen.
Y la imagen de ti que yo modelo
Es tu propia materia acariciada
-tu rebelde materia- que responde
Poniendo en marcha mi mejor imagen.
Oh, no, no duermo. Tengo el cuerpo en tierra.
Me vive un sueño. Sé cual es su nombre.

SEMANAS

Cuántos lunes y martes
en el polvo, detrás, por los caminos.
Serían diferentes entre sí, pero todos
parecían el mismo.

Busco las sillas, las ventanas, los lechos
de la fiebre o el llanto, del diente dolorido,
a esos lunes o martes, y ya todos
están fuera de sitio.

Forman montón de cosas, horas,
piedras, palabras, lápices, destinos,
pero fueron cruzando la puerta de hacia adentro
con mucho frío.

A veces los despierta una canción
antigua, una esquina, un amigo,
y me hace gracia de que todos entonces
me parezcan domingos.

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