IVES BONNEFOY



Tours, Indre y Loira-Francia, 1923


PERO QUE SE CALLE ESA QUE VELA 


Pero que se calle esa que vela todavía 
En el hogar, su rostro caído entre las llamas 
Que permanece sentada, careciendo de cuerpo 

Que habla de mí con los labios cerrados, 
Que se levanta y me llama, careciendo de carne, 
Que se aleja abandonando su cuerpo dibujada, 

Que ríe siempre, habiendo muerto la risa hace tiempo. 

A MENUDO EN EL SILENCIO 

A menudo en el silencio de un abismo 
Oigo – o deseo oír , no sé- 
Un cuerpo que cae entre las ramas. Larga y lenta 
Es esta caída; ningún grito 
Viene nunca a interrumpirla y darle fin. 

Entonces pienso en las procesiones luminosas 
En un país que no nace ni muere. 

LA IMPERFECCIÓN ES LA CIMA 

Sucedía que era preciso destruir y destruir y destruir, 
Sucedía que la salvación sólo era posible a ese precio. 

Arruinar el rostro desnudo que asciende en el mármol, 
Machacar toda forma , toda belleza. 

Amar la perfección porque ella es e umbral, 
Pero negarla una vez conocida, olvidarla muerta 

La imperfección es la cima. 

TE ACOSTARÁS SOBRE LA TIERRA 

Te acostarás sobre la tierra sencilla, 
¿Quién te dijo que te pertenecía ? 

Desde el cielo inmutable, la luz errante 
Volverá a comenzar la eterna mañana. 

Creerás renacer con las horas profundas 
Del fuego negado, de fuego mal extinguido. 

Pero el ángel vendrá con sus manos de ceniza 
Para calmar la fiebre del día que nace. 

FÉNIX 

El pájaro irá al encuentro de nuestras cabezas. 
Para él se alzará un hombro sangriento. 
Cerrará alegre sus alas sobre la cima 
De tu cuerpo, el árbol que tú ofrecerás. 

Cantará largo tiempo alejándose entre las ramas 
La sombra vendrá a marcar los límites de su grito. 
Pero rechazando toda muerte inscrita en sus ramas 
Se atreverá a traspasar las crestas de la noche

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