IRENE GRUSS


Argentina, 1950


MOVIMIENTO


Una mujer sola frente al mar

es más majestuosa que él.

Puede pasar una gaviota

augurando la muerte
o puede caer el sol humedeciendo
las lonas de las carpas
hasta apagarlas,
pero una mujer
frente al mar
mece su soledad como una dueña
y no se estremece.
La luz del mar tiene la importancia
y el movimiento de su ánimo, de su alma.
El viento suena alrededor
de la mujer
y la despierta:
ahora se trata de la playa sin luz, una mujer, 
el sol caído, el sonido del mar,
carpas levantadas,
el viento que lo da vuelta
todo.

JINETES DEL APOCALIPSIS

No hay lugar para la huida, ángel
del deseo.
Ellos, que dicen que son fantasmas,
siguen haciendo malas artes,
influyen, lo hacen bien,
estorban la huida, ángel
del deseo. Me corrompen.
Adonde fuera, el sol o la lluvia
me perseguirían como un testigo;
adonde me quedara,
ellos,
que dicen que son fantasmas,
mandarían cartas anónimas, desapasionadas
o donde la pasión
ocupa un lugar antiguo, de pacotilla.
Ahora, dicen,
el cielo se resquebraja tanto como
el suelo,
la gente lee libros trágicos,
sueña con llanuras que parecen desiertos.
Ahora, dicen, todo ha terminado.
Y yo quería un lugar,
un toque
de infancia,
una frase verdadera.

De La mitad de la verdad. Obra poética reunida 1982/2007. 
http://arturoborra.blogspot.com/2009/01/tres-poemas-de-irene-gruss.html


Irene Gruss es una poetisa argentina, nacida en 1950. Formó parte del grupo de poetas que fundó, a comienzos de los años 1970, el taller «Mario Jorge De Lellis», desde el que actuó un movimiento que significó a la vez la continuación y el replanteo del coloquialismo que animó la poesía de los 60.
Publicó La luz en la ventana (1982), El mundo incompleto (1987), La calma (1991), Sobre el asma (1995), Solo de contralto (1998), En el brillo de uno en el vidrio de uno (2000), "La dicha" (2004) y en su carácter de compiladora, la antología "Poetas argentinas (1940-1960)", del año 2006. En 2008, se publicó "La mitad de la verdad", su obra reunida.
Personalísima presencia en la poesía argentina de los 80 y 90, tiene un registro intimista despiadado, a veces brutal. Su obra es un diario de pasiones y pesares en el que se percibe la presencia fundamental de lo cotidiano y de lo prosaico.

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