HÉCTOR ROSALES


Montevideo-Uruguay, 1958



ARMARIOS

“Eres joven”, dijeron.

Yo veía los canteros vivísimos de plantas, frutos, líquidos

Y estelas que la época peinaba

Hacia mi alma.

“Eres joven, no pienses, baila
Y que la risa te acompañe”,
Dijeron
Pero crecía serio entre los dones
Tibios de un ajeno estío.
Y los ojos regresaban siempre
Conun cesto de hojas carcomidas
Por la moche. Estaba yo dentro,
Comparando impertinencias
Con ese vacío, el verdugo 
Que luego sí bailaría.


ESPECTROS

(fragmento 9)

Por si me vieras llegar
Te confieso que nunca vendré.

Mi presencia es ausencia de Claridad,
Frustrado color,
Viento solo, sin banderas,
Movimiento circular a la duda,
Inconformismo empaquetado
En células sin voz, ni voto

Te confieso
Por si me vieras llegar,
Que nunca estuve
En tu imaginado sitio,
Salvo en la rara pesadilla
De un ser con rasgos inconcretos
Que todavía no despierta.

LEYENDA DEL ÁLAMO

Durante siglos los dorados listones
Observé la leyenda del álamo
Para ellos tallado recluido
Supe de la llanura virgen de alambrados
Y de las criaturas allí crecidas celeste
Cánticos venían a través d elos maderos
Dudaban de ilusorios bienes
Y me alistaban en nóminas incoloras

Padres de la celdamarilla listones que remendaban
Los tímidos golpes al pavo el combate
De mis ojos cavilando los reversos de auroras
Atrasadas las áreas defectuosas
Donde un animal había logrado su alma perdurable

Frescos torrentes conocí valles ilesos
Con fulgones comestibles plataformas
De placeres encumbrados
Apartado todo lo reflexioné

Siempre al final la llanura: un trozo
De tierra un hoyo
Y dentro aquella rota raíz antigua
Lo fijo cercado hacia el arriba vano
Acaso la turbada leyenda
De que alguna vez
Fue álamo.


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