GIUSEPPE UNGARETTI


Alejandría-Egipto, 1888 – Milán-Italia, 1970


I FIUMI
Cotici il 16 agosto 1916 

Me resguardo bajo este árbol mutilado
Abandonado en este valle
Lánguido
Como un circo
antes o después del espectáculo
y contemplo
el paseo tranquilo
de las nubes sobre la luna



Esta mañana me he sumergido
en una urna de agua
y como una reliquia
he reposado



El fluir del Isonzo
Me bruñía 
como una roca



Me he tendido
sobre mis cuatro huesos 
y he partido 
como un acróbata 
sobre el agua 



Me he colocado
cerca de mis zapatos
sucios por la guerra
y como un beduino
me he arrodillado para recibir
el sol



Este es el Isonzo
donde mejor
me he reconocido
en una dócil fibra 
del universo



Mi castigo
es cuando
no me siento
en armonía



Pero aquellas ocultas
manos
que me diluyen
me regalan
la rara felicidad



He repasado
las épocas
de mi vida



Estos son
mis ríos



Este es el Serchio
que atrajo
tal vez dos mil
campesinos de mi valle
y mi padre y mi madre



Este es el Nilo
que me ha visto
nacer y crecer
y arder de inconsciencia
en las vastas llanuras



Este es el Sena
en cuya oscuridad
me he perdido
y me he conocido



Estos son mis ríos
contados en el Isonzo



Este es el recuerdo
que cada uno 
me sugiere
ahora que es de noche
que mi vida me parece
una corola
en las tinieblas

Traducción Ignacio Pemán 
http://anglopoesia.wordpress.com/ 

Giuseppe Ungaretti (1888-1970), fue también un joven poeta de la guerra mundial pues tenia 26 años cuando se declaró la guerra y aproximadamente la misma edad cuando escribió sus primeros poemas en las trincheras. Pero fue algo más que un poeta de trincheras pues se convirtió con el tiempo en uno de los poetas italianos más reconocidos del siglo XX. Hijo de emigrantes italianos, nació en Alejandría, donde vivió su adolescencia. Con 24 años se fue a París y coincidiendo con el inicio de guerra se trasladó a Italia en cuyo ejército se alistó como voluntario. Su caso, un joven recién llegado a Italia que se afirmaba como pacifista, pero que se alista sin dudar en el ejército no deja de llamar la atención.El hecho de que personas de tan escasa aptitud para la vida militar como Ungaretti -como en el otro lado del frente Berg o Webern entre otros muchos- prueba hasta qué punto se vio como una guerra necesaria que intensificó los sentimientos nacionalistas. En el caso de Ungaretti, además pudo servir como dice Cesar Antonio Molina como una forma de reafirmar su incierta identidad italiana. Con la entrada en la guerra de Italia en 1915 , conoció el frente a lo largo del río Isonzo cerca de Trieste y Goritzia, paseó por el Monte Carso y posteriormente en 1918 fue enviado a la Champagne francesa. Todos ellos lugares de referencia constante en la poesía de Ungarreti. En especial el río Isonzo, que además de un maravilloso río que discurre entre verdes colinas tuvieron lugar hasta doce batallas entre tropas austrohúngaras e italianas en las que más de 300.000 soldados perdieron la vida. Su experiencia como soldado en la I Guerra Mundial le inspiró a la hora de escribir sus dos primeros libros. En 1916 publicó en italiano la colección de poesías El puerto sepultado donde refleja sus experiencias en la guerra y en 1919 publica una segunda colección titulada Alegría de náufragos En Ungaretti pienso que no son tanto sus temas lo que le hacen sugerente -son temas recurrentes en toda poesía, la ausencia de hogar o de la patria, la fragilidad del ser humano, la efímera condición humana, y en la poesía de guerra la amistad-, sino su palabra sin adornos , su densidad expresiva que la diferencia claramente de lo que se escribía en el frente francés o en el británico. La fuerte personalidad de su poesía encontró en el hermetismo su elevación a la categoria de movimiento al que pertenecieron también Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo. He recogido tres poemas: En su más famoso poema de guerra I Fiumi alude a su nacimiento en Egipto, su relación con la Toscana y su servicio en ambos frentes durantes la guerra. Realmente impactante según creo. En “Sono una creatura”, el alma, como la piedra porosa del monte St Michele del Carso, absorbe el agua como el llanto que alivia del dolor; En San Martino del Carso recuerda la pérdida de sus amigos y compañeros en la que cada ausencia, una cicatriz permanente en su corazón. Finalmente agradecerle a Laura Zumin, vecinana de nacimiento y barcelonesa de adopción, privilegio que le ha permitido contemplar sin prisas el mediterráneo y el adriático, filóloga y geográfa que le han permitido leer lenguas y mapas crípticos, por haberme introducido en la mirada de Ungaretti sobre la primera guerra mundial.

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