ALEJANDRO MICHELENA


Montevideo-Uruguay, 1947


CIUDAD COMO UN ARCANO

Escrito en el Eladia Elisabeth, una noche de niebla 

rumbo a Colonia, con las luces de la capital porteña alejándose en el horizonte


Te dejo Buenos Aires
agónica de nieblas.
En tus calles pobladas
la cerrazón avanza,
la pálida garúa
persiste
interminable.

El Palacio Barolo
con su faro impreciso
–¿qué tachero poeta
en plena madrugada
se detendrá a mirarlo?–,
y en el Café Tortoni
fantasmales tertulias
mantienen un eterno
coloquio sin palabras.

Bajo tierra,
en las sombras
el añejo subte que va a Primera Junta
se desliza vital y trepidante,
y sale
y entra gente
por esas escaleras que se asoman
al revés de la trama
de lo urbano
(como en aquel poema
de Baldomero,
o en el del viejo Ezra
referido a otro metro
el de Paris).

Húmeda Buenos Aires,
de incesantes sonidos
de conflictos sin tregua
de basura creciente.
Soledades te pueblan,
tus fachadas esconden
tragedias, alegrías,
blasfemias, santidades,
anonimatos entre la multitud
(irremediables).

En medio de tu caos
de tu hostil apariencia,
albergas sin embargo
remansos de belleza:
el Pasaje Bollini
su empedrado de sueños
(los malevos que fueron,
los de Borges que siguen);
el perfecto erotismo de esa fuente
allá en la costanera
nacida de las manos prodigiosas
de Lola Mora;
la elegante cortada Rivarola
un rincón de Paris
(también porteño);
el Parque Lezama melancólico
con fantasmas de Sábato;
cafés intemporales
nimbados de armonía
estéticos y cálidos,
solemnes confiterías
elegantes
decadentes
que laten en la dimensión
de lo eterno.
Vigías imperturbables
de la trama más secreta
de esa multiplicidad que llamamos
Buenos Aires.

Ciudad lunar
oscura
misteriosa
insondable.
Seguir tu laberinto
iniciarse en tu aleph,
incluye también
—inevitablemente—
atreverse
al descenso a los infiernos. 

Intento de recreación de dos ciudades, cercanas a la experiencia del poeta y al mismo tiempo inexploradas. Rigurosamente inéditos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario