VICTOR CATALÁ


L'Escala-España, 1869-1966


TERROR


¡ Padre que estás en el cielo !
Vengo de ver á una enferma,
y estoy transido de horror...
La encontré desfallecida
de medio cuerpo dormida,
presa en el mortal sopor,
del otro medio agitada
por el más fiero dolor
de sentirse muerta en vida...
Para sus ojos vidriados
que miran como espantados
ya no hay luces ni colores,
y á sus labios contraidos
ya no acuden los aullidos
que suben ala garganta...
Medio cerebro ha cesado
de vivir, como enterrado
bajo el peso de una losa,
y en el otro medio, claro,
se concreta el pensamiento
con certidumbre espantosa,
mientras despierto el oido
recoge todo sonido,
todo pronóstico malo...
¡ Señor de cielos y tierra !
Yo leo un ruego cruel
con un fervor inaudito
en su rostro quebrantado
por un terror infinito
que á mi se ha comunicado :
un ruego conmovedor,
mudo, que sin voz exclama :
« Tú, que en la noche tranquila
el rayo que me aniquila
súbitamente lanzaste !
Si á muerte me condenaste,
termina pronto tu obra,
no aumentes mi padecer...
Mátame de un solo golpe ! ! »
¡ Señor, Dios mío... Misericordia !



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