RAFAEL CANSINOS ASSENS


Sevilla-España, 1882 – Madrid, 1964


CREPÚSCULO


En el último tren de la tarde
como un jugador infeliz
huyó el sol emigrante.
Caras de despedida
en todas las ventanas.
Los suicidios frustrados
desandan los viaductos.
El río está lleno de espadas.
Reverberos apresurados.
pasan silbando por las calles.
Y el gran brasero de los pobres.
se vuelca en el paisaje.

TET

¡Mis labios se han cansado de contar y todavía sigue girando el huso! Aún no se 
han acabado los días y ya se ha acabado mi deseo y antes que el sol, se ha puesto la 
alegría en mi corazón.
Semejante al corcel que se fatiga antes de dar una vuelta completa en el estadio; 
semejante al que se embriaga aun antes de vaciar su copa; como el uno y el otro, 
así es mi corazón.
Yo amaba el sol y el alba, y entre todas las cosas, amaba mis dos ojos: yo amaba 
la vida más que todo. ¡Oh, cómo ha sido esto! ¡Yo amo la noche y el sueño, y más que 
todo, amo a la Muerte!

LAMED

Del amor que en la noche se muestra libre y sin caretas y sonríe ingenuamente como 
un perdonado; del amor que en la noche no necesita esconderse como durante el día.
Del amor que en la noche halla las vías francas y está perdonado y redimido de todas 
las angustias del día.
Del amor que en la noche es infantil e ingenuo como en la antigüedad y cambia abrazos 
tan puros como los de los niños fajados.
Del amor que en la noche es humilde y contentadizo y tiene los ojos optimistas y las 
manos ligeras, prontas a enlazarse.
Del amor, que en la noche implora con dulces inflexiones y se dobla fácilmente sobre 
sus rodillas.
Del amor, que en la noche es pródigo y generoso y florece como la albahaca, leve y 
fresca, en el corazón de los hombres fatigados.

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