LUIS RAM DE VIU


Zaragoza-España,1864 - 1906


EL BESO ROTO


Yo guardaba encerrado en el alma 
un beso tan grande 
que quería romper las paredes 
de su estrecha cárcel; 
era el beso que nace tendiendo 
al cielo las alas, 
casto y limpio, sin mezcla ninguna 
de cosa manchada; 
ese beso que fingen a veces 
en sus labios tímidos, 
cuando sueñan con ángeles rubios 
los niños dormidos. 
Una noche de invierno, mi madre, 
herida de muerte, 
me pidió el beso aquél, en sus vagos 
afanes de fiebre; 
cuando trémulo quise de cerca 
contemplar su rostro, 
ya tenía el silencio en los labios 
y el frío en los ojos. 
La besé con delirio, juntando su boca y la mía, 
por cerrarle el camino a aquella alma 
imán de mi vida. 
¡Oh, qué lucha entablaron entonces 
el alma y el beso!... 
¡Todo inútil!...El alma en las sombras 
burlaba su encuentro; 
Un instante de angustia; un momento 
de mortal congoja, 
y aquel beso tan grande caía 
con las alas rotas. 
¡Madre mía: los besos que han dado 
mis labios después, 
sólo han sido pedazos de beso, 
pedazos de aquél !.

FLORES DE MUERTO 
(fragmento)

" Debajo de esos panteones 
de piedra dura y labrada, 
las ánimas de los muertos 
están haciendo gimnasia; 
ya en verdad la necesitan, 
porque si no se ensayaran 
en levantar grandes pesos 
y en remover grandes masas, 
cuando la triste trompeta 
del juicio final sonara 
¡ni Sansón sale del nicho 
por no levantar la tapa! 

Vi allá en un nicho escondido 
un venerable esqueleto 
y le pregunté qué vida 
llevaba en el cementerio: 
-Muy buena-me respondió-, 
en las noches del invierno 
en los mismos fuegos fatuos 
nos calentamos los huesos. 
A la luz de las estrellas 
formamos corros, y en medio 
a contar cuentos de vivos 
se pone algún compañero, 
y cuando el verano llega 
gozamos más que queremos; 
porque, en verdad, nuestro traje… 
ya no puede ser más fresco. "

No hay comentarios:

Publicar un comentario