GABRIEL BALDRICH


Melilla- España, 1915-Cadiz, 1998


ROMANCE DEL MOLINO QUE NO MUELE

Allí, en la orilla del río,
Mirando a la avanzadilla,
Con tres cárcavos umbríos
Torrando su barriga;
Mirando a Sierra Nevada,
Que es una sábana limpia;
Entre juncos y entre adelfas
Que sus muros acarician,
Triste, solo, abandonado,
Hay un molino sin vida.
Que lo “pararon las balas”,
Me dijo una campesina.
Pero hay algo que habla más,
Algo que el alma domina:
Las ruedas hechas pedazos
Por la metralla enemiga,
Los hierros de sus ventanas
Y sus rejas retorcidas,
Los paredones abiertos
Y su portón hecho astillas.
Y ese silencio redondo
Que en el granero dormita
Y que se asoma temblando
Entre el hollín de las vigas.
¿Dónde estará el molinero?
¿Dónde fue a llorar sus cuitas?
El molino ya no muele
Y el trigo no da su harina.
Por los cárcavos umbríos
El agua corre tranquila.
Las cucarachas del rodezno
No sienten golpes ni heridas.
El polvo cubre la tolva,
La gruesa piedra no gira.
El agua, por el suelillo,
Salta con dolor, perdida.
Entre juncos y adelfas,
Al pie de un monte de divas,
El molino abandonado
Llora sobre sus ruinas.
Que “lo pararon las balas”,
Me dijo una campesina,
Allí, en la orilla del río,
Mirando a la avanzadilla.

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