CARLOS PUJOL


Barcelona-España, 1936 - 2012


ENTRE UNA GUERRA Y OTRA


Entre una guerra y otra,

O al final de las guerras,
Suponiendo que alguna vez terminen,
Existe lo que antaño se llamaba
Los cuarteles de invierno.
En la tregua del frío
Los soldados se daban a olvidar
Lo que era inolvidable;
Con sueños, aguardiente y fanfarronas
Quimeras se les iba
Agrio y moroso el tiempo de las manos.
Alguno cavilaba hasta escribir
El Discurso del método,
Y había quien con versos y novelas
Parlamentaba con su corazón
Entre irónicos, sabios y prudentes,
Fogueados y aturdidos del tumulto
Que seguían llevando en la memoria,
Daban la vuelta a todo lo vivido,
Sabiendo que faltaba todavía
La más dura campaña,
El sonreír sereno y con encanto
Esperando rendirse a discreción.

CONVERSAR CON LOS ÁRBOLES

Conversar con los árboles 
termina siendo una necesidad 
para saber un poco más del hombre. 
Cuando murmuran sus palabras rotas 
deshechas en el viento, 
aunque su lengua vegetal encierre 
más secreto que comunicación, 
hay que prestar oídos. 
Y hablarles quedamente en español, 
en el parque cuando la luz se va 
con la sobria elegancia 
de un lento y desdeñoso atardecer.

VOLVEREMOS A VER

Volveremos a ver
el paisaje de cobre 
y los musgos que forman archipiélagos 
en un mar de tejados. 
A Roldán, bello y grave,
señor de desmesuras, 
gótico el corazón, como de hierro,
con voz de piedra antigua; 
severo, melancólico y de miel, 
apoyado en su espada,
a su manera dice: 
El tiempo nos da fuerza, como al vino. 

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