CARLOS BARRAL


Barcelona-España, 1928 -1989


Y TÚ AMOR MÍO....


Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo
las generosas ocasiones que la mar 
nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, 
casi en el tacto, como yo, 
de la caricia intranquila entre dos maniobras, 
del temblor de tus pechos 
en la camisa abierta cara al viento? 

Y de las tardes sosegadas,
cuando la vela débil como un moribundo 
nos devolvía a casa muy despacio... 
Éramos como huéspedes de la libertad, 
tal vez demasiado hermosa. 

El azul de la tarde,
las húmedas violetas que oscurecían el aire 
se abrían 
y volvían a cerrarse tras nosotros 
como la puerta de una habitación 
por la que no nos hubiéramos 
atrevido a preguntar. 
Y casi 
nos bastaba un ligero contacto, 
un distraído cogerte por los hombros 
y sentir tu cabeza abandonada, 
mientras alrededor se hacía triste 
y allá en tierra, en la penumbra 
parpadeaban las primeras luces. 

Diecinueve figuras de mi historia civil (1961)

TERNURA DE TIGRE

La lengua sobre todo, afectuosa,
áspera y cortesana en el saludo.
Las zarpas de abrazar, con qué cuidado,
o de impetrar afecto, o daño, a quien lo doma.
La caricia con uñas, el pecho boca arriba
para mostrar el corazón cautivo.
La piel toda entregada, la voz ronca
retozando en su jaula de colmillos,
y los ojos enormes, de algas, sonriendo
a la muerte inmediata
a que fue sentenciado.

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