LAURENT TAILHADE


Tarbes, Hautes-Pyrénées-Francia, 1854 -Combs-la-Ville, 1919


SONETO


Aunque esté roto como las fragatas 
Que el Océano deja en los bravos arrecifes, 
He guardado el tesoro de mis bellos sueños azules 
Y cofres adornados de ágatas y perlas.
Remonto a veces el río nebuloso 
De la infancia, bordeado de flores delicadas 
Y veo pasar las prendas escarlatas 
De los ángeles huidos en los fabulosos cielos.
Los jardines rebosan de danzantes desmayados, 
Las rosas mueren, perfumadas, en el vino, 
Los besos tienen alas y riendo pasan:
Por los setos suben sonidos de lira, 
Sobre la fiesta presa de delirio 
La estrella Poesía renace en el Oriente. 

(De El jardín de los sueños, 1880) 
traducción de Manuel Martínez Forega

HORTUS CONCLUSUS

Quin obsequentes offerunt
Ligustra et alba lilia.
Candor sed horum vincitur
Candori casti pectoris
Hymnus in fes. Paritatis

Virgen, brilláis como un alba rociada
Bajo la esponjosa claridad de los rojos candiles;
Envolviéndoos con sus doradas olas,
Vuestros largos cabellos un manto solar semejan.

Igual que un perfume de mirra en torno al santuario,
De vuestras blancas bellezas brota un hechizo amargo
Y en los corazones afligidos, como un electuario,
Posáis la dulzura de vuestros transmarinos ojos.

Del olíbano guardado para las Bodas místicas,
Del cinamomo esparcido sobre inefables lechos,
Del nardo con que se embriagaba la Esposa de los Cánticos,
Flotan en vuestra frente desvanecidos los bálsamos.

En los divinos amores vuestra alma tímida
De los terrenales besos el dulzor ignora.
En las fuentes del Cielo se lava vuestra carne
Y las brillantes azucenas su hermana os proclaman.

Lejos de los falaces embaimientos cuya ebriedad nos engaña,
Surgís vos desde el fondo de los resplandecientes cielos,
Entre las custodias engarzadas de esmeraldas
Y los lirios de pascua granados de incienso.

Bajo el brocado rígido y pesado de pedrería,
Vuestros brazos por la oración entreabiertos lentamente,
En el ligero marco de las ojivas floridas,
Se tienden con un gesto indeciso y seductor.

Y, encalmada, esperando al dios prometido, sin descanso,
Muerta por el deseo antes de haber amado,
En las vidrieras doradas leéis vuestro sueño,
Y vuestro corazón se adormece como un jardín cerrado.

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