ERNEST RAYNAUD



París-Francia, 1864 - 1936

EL FAUNO

Yo fui sedente fauno oculto en el follaje

Cabe rincón florido de un parque abandonado
Donde atisbé con ojo marmóreo y asombrado
El salto de una ardilla y el vuelo de un celaje.

Hoy por hoy, un museo me sirve de boscaje,
Y por recuerdo único del sitio que he dejado,
Hay dos briznas de hierba que a mis pies han brotado,
Y en la ventana abierta, un trozo de paisaje.

Mi reclusión da fuerzas a las memorias mías.
¡Oh, alígera parvada que a la aurora venías
A beber el rocío mi mano en la palma!

Aquí me rinde un pueblo asombro y ovaciones
Y me cuidan lacayos de dorados galones;
Mas en el viejo parque se me ha quedado el alma.

EL REGRESO

Dulce ciudad, te veo. Diez años viví ausente,.
Aquí bajo las frondas de tu arboleda oscura,
Jugué con otros niños en una edad más pura,
Libre todo duelo y de mi mal presente.

Una acogida tibia y un rostro indiferente,
Me dan aquellos pocos cuya amistad perdura,
Y bríndanme tan solo su ofrenda de ternura
Las cosas, que no tienen la infamia de la gente.

La calle donde el río ya se deshincha o sube
Según va la marea, bajo la parda nube
Aún teje sus ramajes y de camino llano.

Agítanse las hojas al soplo de la brisa,
Y, a veces, levantándose de la noche indecisa,
Un olvidado sueño me coge de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario