EPHRAIM MIKHAEL


Toulouse-Francia, 1866- París 1890 


CREPÚSCULO LLUVIOSO


Como otoñal llovizna viene hacia mí el hastío
Que el soplo de la tarde por instantes condensa,
Y en el misterio crece la pesadumbre inmensa
Como un velo nocturno, monótono y sombrío.

Y bien, ningún glorioso amor ha conturbado
Mi corazón; sin duelo de cosas olvidadas
Miro errar a lo lejos como cosas veladas
Mis recuerdos que cruzan el jardín del pasado.

No obstante, en el profundo horror languideciente
De la tarde de lluvia y de sombra, he sentido
Mi pecho, del que nunca ningún amor ha huído,
Triste, muy triste, como la alcoba de un ausente

TRISTEZA DE SEPTIEMBRE

Cuando al viento de otoño sollozan las encinas,
No sufro yo la angustia por la estación ausente,
Sino el horror de nuevas floraciones vecinas.

Por el abril futuro mi corazón resiente
Su duelo, y por vosotras, ¡oh, selvas condenadas
A enverdecer, un año tras otro, eternamente!

Siglos y siglos vuelven las mismas alboradas;
Son los mismos trigales y son las mismas flores
Sin variación abiertas y luego deshojadas.

Los mismos son los vientos suaves o bramadores
El mismo olor de hierba cuajada de rocío,
Y hasta los mismo besos y los mismos dolores.

Ahora, ya los bosques van a dormir, al frío
De la glacial ventisca, en calma pasajera;
Mañana, sobre el llano aterido y sombrío,

Y de los lagos gélidos que cubren la pradera
Sobre el blancor monótono, al resonar la hora,
Volverá tu implacable fantasma, primavera…

¡Oh, la estación no vista, oh, la soñada aurora!....

Jardines de Francia
Enrique González Martínez - 2a Edición - Cultura - Tomo XI - Nº 3 - 1919

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