ANDRÉ VERDET


Niza-Francia, 1913- Saint-Paul-de-Vence, 2004


TU ME DISAIS




Tu me disais: Ma femme est belle comme l’aube
Qui monte sur la mer du côté de Capri 
Tu me disais: Ma femme est douce comme l’eau
Qui poudre aux yeux mi-clos de la biche dormante

Tu me disais: Ma femme est fraîche comme l’herbe
Qu’on mâche sous l’étoile au premier rendez-vous
Tu me disais: Ma femme est simple comme celle
Qui perdant sa pantoufle y gagna son bonheur

Tu me disais: Ma femme est bonne comme l’aile
Que Musset glorifia dans sa nuit du printemps
Tu me disais aussi: Ma femme est plus étrange
Que la vierge qui fuit derrière sa blancheur
Et ne livre à l’époux qu’un fantôme adorable

Tu me disais encore: Je voudrais lui écrire
Qu’il n’est pas une aurore où je n’ai salué
Son image tremblant dans le creux de mes mains

Tu me disais encore: Je voudrais la chanter
Avec des mots volés dans le cœur des poètes
Qui sont morts en taisant la merveille entendue

Tu me disais enfin: Je voudrais revenir
Près d’elle à l’improviste une nuit où le songe
Peut-être insinuerait que je ne serais plus

Tu es mort camarade
Atrocement dans les supplices
Ta bouche souriant au fabuleux amour

Buchenwald, 15 mai 1944-17 mai 1945.

TÚ ME DIJISTE

Tú me dijiste: Mi mujer es tan hermosa como el amanecer
Que se eleva sobre mar en la costa de Capri
tú me dijiste: Mi mujer es suave como el agua
Ojos que fuman y medio cerrados de dormir 

Tú me dijiste: Mi mujer es tan fresca como la hierba
Ellos mastican la estrella en la primera cita
Tú me dijiste: Mi mujer es tan simple como eso
Quién perdió su zapatilla fue recompensado su felicidad

Tú me dijiste: Mi mujer es buena como el ala
Que Musset glorifica en su noche de la primavera
También me dijiste: Mi esposa es extraña
La virgen que huye detrás de su blancura
Y el marido entrega a un fantasma encantador

Tú me dijiste de nuevo: Quiero escribir
No se trata de un amanecer en el que me ha dado la bienvenida
Su imagen temblaba en mis manos

Tú me dijiste otra vez: quiero cantar
Con las palabras robadas del corazón de los poetas
¿Quién murió en un silencioso asombro oído

Tú me dijiste entonces: yo quiero
Cerca de ella de repente una noche el sueño
Tal vez insinuar que yo no seré

Tú eres el compañero muerto
Atrozmente con torturas
Tu boca que sonríe fabulosa al amor

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