LUCIANO CAVIDO



De Luján, Bs. As.-Argentina


A QUIEN CORRESPONDA


En la cadencia de tu fino trazo

Se transfigura un hondo sentimiento,

De tus palabras brotan, lo presiento,
Un manantial de culpa y de fracaso.

Me dirás que del alba hasta el ocaso
Tu joven corazón está latente.
Dirás que eres feliz, pero me mientes.
Conozco esa expresión, paso por paso.

Contestaré tu carta con mi puño
Para que el pulso de mi sangre sientas.
Y sin decirlo, sepas que comprendo

Que en estas horas crueles y violentas,
No hay un dolor más grande y más horrendo
Que hallarse lejos ya de su terruño.


DÓNDE ESTABAS


Mis hombros son vastos y hondos precipicios,

Que se yerguen tarde, cuando ya el vacío,

Me observa cayendo hacia el negro río,
Donde caen las sobras y los desperdicios.

Cruzo derrotado el umbral del hospicio.
Ese que me brindas y que yo he aceptado.
Hacia él me arrastro con pasos helados,
Pero es tan inútil tanto sacrificio.

Al mirar tu mano hacia mí extendida,
Una extraña queja trepa a mi garganta.
Sorda, mustia, hueca, vana, inexistente.

Que acaso responde, displicentemente,
Al tenaz llamado de mis noches tantas.
¿Dónde estabas, dime... Vida de mi Vida?.



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