LAURO DE BOSIS


Roma-Italia,1901 - Mar Tirreno, 1931




ÍCARO

Hombres, escuchad su inspirada canción;
en cualquier lugar del mundo donde un corazón humano arda
de impaciencia y amor, armado contra el Destino,
por siempre oculto, Ícaro lo guarda.


CATULO (LXIII)



(…) Un lánguido torpor va sellando sus ojos
y en el blando reposo cede el furor del alma.
Mas apenas el áureo sol con ardientes rayos
alumbró el cielo, el duro suelo y el mar salvaje
y sus raudos corceles disiparon las sombras,
recobró los sentidos, se le fue yendo el sueño,
y le acogió en su seno la diosa Pasitea.
Al despertar del todo, y apagado el impulso,
cuanto Atis fue cobrando memoria de sus actos
y vio lo que perdiera, y dónde se encontraba,
con alma arrebatada regresó hasta la playa
en lágrimas deshecho, y desde ella, mirando
al mar, con dolorido acento habló a su patria:
“¡Oh, patria que me diste la vida, oh patria mía,
madre que abandoné como el siervo a sus dueños
enderezando el paso a los bosques de Ida:
¿Viviré entre las nieves? ¿Me ocultaré temblando
en las gélidas cuevas donde habitan las fieras? (…)

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