GUIDO GOZZANO


Turín-Italia, 1883 - 1916



LA AUSENCIA

Un beso. Y va lejos. Desaparece
en el fondo, allá donde se pierde
la calle boscosa, que parece
un gran corredor en el verde.

Rememoro aquí donde hace poco
vestía el bello traje gris:

vuelvo a ver el crochet, las novelas

y cada sutil vestigio...



Me inclino en el balcón. Abandono
la mejilla sobre la baranda.
Y no estoy triste. No estoy 
más triste. Esta noche retorna.


Alrededor declina el verano.
Y sobre un geranio bermellón,
agitando las alas caudales,
planea un enorme Papilio...


El azul infinito del día
es como la seda bien extendida;
pero sobre la llanura serena
la luna ya piensa el regreso.


La charca brilla. Se calla
la rana. Pero guiña un resplandor
de un fuerte verde esmeralda, de brasa
azul: el martín pescador.


Y no estoy triste. Pero me quedo
perplejo si miro el jardín...
¿Perplejo de qué? Nunca me he 
sentido tan niño...


¿Perplejo de qué? De las cosas.
Las flores me parecen extrañas:
aunque hay siempre rosas,
aunque hay siempre geranios... 



SALVACIÓN

Vivere cinque ore?
Vivere cinque età?...
Benedetto il sopore
che m'addormenterà...
Ho goduto il risveglio
dell'anima leggiera:
meglio dormire, meglio
prima della mia sera.
Poi che non ha ritorno
il riso mattutino.
La bellezza del giorno
è tutta nel mattino.



SALVACIÓN


Vivir cinco horas?
Vivir cinco años? ...
Bendita sea la somnolencia
que m'addormenterà ...


Me gustaba despertarse
alma leves:
mejor sueño, mejor
antes de que mi noche.


Entonces, ¿quién no ha devuelto
mañana arroz.
La belleza del día
es todo en la mañana.


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