WENCESLAO VARELA


San José de Mayo, San José-Uruguay, 1908 –1997)

ME VISITÓ LA VIRGEN

Me visitó la Virgen, gracias a Dios.

Mi rancho que se despluma y tiembla al paso de los tiempos

y lo sacude un largo destino de tapera

se me ha llenado de flores, de niños, y de rezos

Yo vivo pa los negros misterios de la tierra
y en las alturas solo mi pensamiento elevo
cuando desvelos hondos me embargan y procuro
estrellas o relámpagos pa’ iluminar mis versos.

Cuando se fueron todos y me quedé con ella,
me puse pa’ adorarla el chiripá más nuevo
y viejo por afuera y por adentro niño
la contemplé con todo mi proverbial respeto.

¡Que linda estaba llena de celestial belleza!
Tan pura como el agua del manantial que tengo
pa' que en las noches bajen los astros a mi rancho
o apaguen en las siestas sus ansias los Viajeros.

Por una herida vieja que la techumbre tiene
se derramó la luna pa humedecerle el pelo
y pálida luciérnaga que floreció en la noche
le puso en la diadema su pulsación de fuego.

Sutil la araña, como desvelo del crepúsculo
hilando luna y seda se descolgó del techo
y le tejió paciente un manto a su pobreza
que asujetó a los altos horcones del silencio.

Cuando se fueron todas y me quedé con ella
me puse pa' almirarla el chiripá más nuevo
Y hoy tengo los altares del alma florecidos
Y sin saber la causa me siento más contento.

MODESTIA APARTE

Como vanguardia aguerrida
traigo mi poco saber,
aprendido al recorrer
los caminos de la vida.
De humilde cuna, mecida
bajo techo de humildá,
que aguantó la tempestá,
los años y la pobreza,
traigo: valor, entereza,
y amor a la libertá.

Y soy, de poncho y espuela
sobre cualquier redomón,
uno más de mi nación
con la vida por escuela,
el que a versos y vigüela
con nudos y disonancias
en poblados o en estancias
se cortó solo, a lo entero,
con modestia o altanero
asegún las circunstancias.

Cuando encuentro un reserváo
d’esos que ninguno ensilla,
es, pa’mi, cosa sencilla
dejarlo, a espuela, charquito.
Cuando topo un mal habláo
con fama de aguantador,
le hablo a solas “con amor”
qu’es bueno pa’dominar,
y, si no quiere aflojar,
lo sé llamar al rigor.

En rueda’e “monte”, prefiero
apuntar a la menor,
y si salgo ganador
rescato cuando yo quiero.
En la taba soy certero
y muy cebao a ganar,
durísimo de aguantar
cuando el güeso es de mi gusto.
De ver plata, no me asusto,
cuando me afirmo a “clavar”.

Jamás, con mi moro, arrollo
si d’entro en una carrera;
con “rastras” no armo cuadrera
porque teng’orgullo criollo.
Salir “de abajo” es un “bollo”,
cuando quiero corto luz,
“fiador”, “pescuezo”, “testuz”
los saco justo, pues no!
siempre que lo corra yo,
que me hago un ñudo en la cruz.

Y pialando a medio lazo
en un rodeo parao
soy seguro pa’l “volcáo”
y pa’l “revés” segurazo!
En elogios a mi brazo
se ha gastáo gente campera,
pues pa’guampiar campo ajuera
soy cosa que “ni d’encargo”,
aunque tengo un lazo largo
como legua brasilera.

En ruedas de pericón,
como en versos, no me achico;
echo, apenas abro el pico,
pa’mi láo un corazón.
La endulzo a conversación
porque mi labia no es poca,
y si una “taura” me toca,
d’esas que andan coqueteando,
me l’arrincono bailando
hasta que “le copo en boca”.

En amores, nunca dejo
que naides me pida cuenta;
que los “quince a los cuarenta”
me dio por remedio un viejo.
Voy ‘end’entonces parejo
sin faltar a mis deberes,
pues en cuestión de quereres,
da más la fama qu’el oro…
He dejáo “lunanco” el moro
de tanto cargar mujeres!

A todo el mundo respeto,
dende chico he respetáo,
pero cuando estoy mamáo
mejor que me dejen quieto.
Ande me apretan, aprieto,
y soy duro p’apretar.
Van a tener que aguantar,
y es maña vieja que tengo:
a malas ni voy ni vengo
ni me dejo “coroniar”.

Que se abra cancha el caudillo
con las púas como gallo
y los baguales con callo
Del bocáo sobr’el colmillo…
Le saco el cuerpo al cuchillo,
tranquilo paro el “hachazo”,
a las mujeres… a abrazos
–hijo de bárbara escuela-
a los baguales… a espuela,
y a los malos… a ponchazos!

ME VOY

Me pienso dir aparcero
a buscar lo que me falta,
con la frente limpia y alta…
Echao p’atrás el sombrero.

Pa qué viá quedarme ¿a qué?
si al fin de tanto luchar
no tengo ni qué ensillar
y ando a la vejez a pié.

En cualquier estancia pido
algún “cebao a voltear”
preparo con qué ensillar
estribo y me hago el perdido.

Porque an’que no me lo creo,
seá redomón o bagual,
si no quiero un animal,
conmigo no bellaquea.

Me voy an’que sea un bagual
con dolor dejo mi tierra
pero le hacen mucha guerra
al paisanaje oriental.

Ende chiquito de pión
y hace tiempo que no agarro
ni yerba pa’un cigarro
ni yerba pa’un cimarrón.

No sé cuanto hace hermanito,
an’que a veces lo deseo,
que ni pa’remedio veo
en el juego un churrasquito.

Yo, que me he criado en la estancia,
-claro que siempre de pión-
con yerba en el cimarrón
y la carne en abundancia.

de “Boleadoras de piedra”

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