ROMILDO RISSO


Montevideo –Uruguay,1882 - 1946


LOS EJES DE MI CARRETA


Porque no engraso los ejes,
me llaman abandonao...
si a mí me gusta que suenen,
pa' qué los quiero engrasaos...

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella,
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga...

No necesito silencio;
yo no tengo en qué pensar.
Tenia... pero hace tiempo...
¡ahura, ya no pienso más!


¡Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar!


EL AROMO

Hay un aromo nacido

en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa’ salir de adentro de ella.


Está en un alto pelao

no tiene ni un yuyo cerca
viéndolo solo y florido
tuíto el monte lo envidea.


Lo miran a la distancia

árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor
¡pa’ uno solo, cuánta tierra!


En oro le ofrece al sol

pagar la luz que le presta
y como tiene de más,
puñao por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría

tuíto al aromo le suebra
asegún ven los demás
desde el lugar que lo observan.


Pero hay que dir y fijarse

cómo lo estruja la piedra,
fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.


En ese rajón el árbol 

nació por su mala estrella,
y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

Como no tiene reparo

todos los vientos le pegan,
las heladas lo castigan,
l’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo

sin que ninguno lo sepa
con su poquito de orgullo
porque justo es que lo tenga.


Pero con l’alma tan linda

que no le brota una queja
que no teniendo alegrías
se hace flores de sus penas.
Eso habrían de envidiarle
los otros si lo supieran.


Pero con ‘l alma tan linda

que no le brota una queja,
que no teniendo alegrías
se hace flores de sus penas.


MI RANCHO


Naide se ha de imaginar

si pinto como lo veo
Es un nidito e torcazas
entre dos talas y un ceibo


Esta en rama muy bajita

parece que toca el suelo
Lo hicieron sin precauciones,
se puede ver desde lejos

Al amanecer el macho sale

a buscar alimentos
La hembrita siempre se queda
haciendo algunos arreglos

Piden algo los pichones,

les dan y se quedan quietos
Se duermen arrimaditos,
la madre canta al la’o de ellos

Cuando llega la oración

se siente un canto de lejos
Viene el macho de un volido
trayendo en el pico un beso


Se dicen cualquier cosa

de mientras va oscureciendo
Después la noche les hace
su caricia de silencio

Otro amanecer despunta

y el canto se oye de Nuevo
Sale el macho de un volido
llevando en el pico un beso

Ansina mesmo es mi rancho

Ansina mesmo lo veo


CANCIÓN DE LOS HORNEROS

(o Milonga de los horneros)


En la cumbrera ‘e mi rancho

anidaron dos horneros,
y yo parezco un extraño
y el rancho parece de ellos.

Dentro solo, salgo solo,

siempre solo voy y vengo,
los hallo juntos po’ el campo
y el campo parece de ellos.

Juntos trabajan y cantan

y tuito lo hacen contentos,
yo no sé si a mí me miran
con lástima o con desprecio.


Ni se asustan cuando paso,

como si yo juera un perro,
que no estorbo ni hago daño
y me dejan que ande suelto.

Ansina vivo en mi rancho

dende que solo me veo,
enantes otro era el nido
y el mundo parecía nuestro.


Rogale a Dios, hornerito,

que no te pase lo mesmo.


HUMITO DE MI CIGARRO

(o Milonga uruguaya No.2) 

Humito de mi cigarro

ni que de adentro salieras.
Parece que te llevaras
por los aires mis ideas.


Mi corazón va pitando

fuerte picadura negra.
Y el humito sale blanco
pero el tabaco se quema.


La vida, como el tabaco,

fuerte picadura negra.
Y el humito sale blanco
pero el tabaco se quema.


Letra: Romildo Risso

Música: Atahualpa Yupanqui

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