CAMILO PESSANHA


Coimbra - Portugal, 1867-Macao, 1926


CAMINO


Un día en el camino me encontraste 
siguiendo el rastro de algo que no sé. 
Con un ¡buen día! yo te saludé,
que yendo solo la jornada es grande.
Está muy lejos y hay muchos espinos! 
Descansaste, también yo descansé... 
y donde te acodaste me acodé,
bebiendo tú y yo del mismo vino.
Está en el monte crespo, solitario.
Corta el pie como piedra de calvario.
¡como la arena quema!... Mientras tanto
lloramos el dolor de cada uno...
y el vino en que lloraste era común.
Tuvimos que beber del mismo llanto.
  
Versión de Amador Palacios



INTERROGACIÓN



No sé si esto es amor. Indago tu mirada,
si algún dolor me hiere, en busca de un abrigo;
y a pesar de esto nunca he pensado en morada
donde fueses feliz, y yo feliz contigo.

Por ti nunca lloré ningún ideal deshecho.
Y nunca te escribí ningún poema idílico.
Ni tras el despertar me arrimé a ti en el lecho
como a la bella esposa de ese gran cantar Bíblico.

Si eso es amarte, puede. No sé si te idealizo
tu color saludable, o ese guiño tan tierno...
Y me hace sonreír ese guiño pajizo
que me penetra bien, como este sol de invierno.
  
Juntos atardecemos y siempre estoy sereno,
sin temer al crepúsculo, que enerva, que provoca.
No me paro a mirar la curva de tu seno
ni me acordé jamás de besarte en la boca. 

No sé si esto es amor, porque al principio es ciego...
Yo no sé qué mudanza presiente mi alma yerma ...
Amor no sé si es, pero te tengo apego,
y tal vez enfermara si te supiera enferma.
  
Versión de Amador Palacios


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