SHIMAZAKI TOSON



Japón, 1872-1943


CANTO DE VIAJE AL RÍO CHIKUMA

Cerca de la antigua casona, en Komoro,
las nubes son blancas, el viajero melancólico.
Al pie de la colina ataviada de plata
la fundida nieve se ensombrece bajo el sol...
La paz expande su dulzura
aunque ningún perfume invade el paisaje.
La bruma oculta aún la primavera.
El trigo se insinúa todavía vestido de verde.
Grupos de viajeros se suceden,
apresurados, sobre la ruta pastoril.
¡Oh!¡Cuan plañidera se oye la flauta de Sakú!
Retenido en la posada junto a la orilla
lamida por las olas del Chikuma,
bebo sake, intensamente conmovido,
y reposo un instante.
Ayer todo era de esa manera
y hoy continuará como entonces.
¿Por qué inquietarnos en esta existencia?
¿Qué cosas nos demandará el mañana?
Muchas veces descendí hacia el valle
donde se marchitan los sueños de gloria y decadencia.
Vi las aguas calmas, hesitantes,
formando remolinos en la arena.
¡Ah! ¡Cuánto podría contar la vetusta casa!
¿Y cuánto nos responderían las olas del río?
Continúan apacibles, soñando con los días antiguos.
Un siglo: ¿Y no es lo mismo que antaño?
Junto a la ribera del Chikuma se agitan los sauces.

UN COCO

Desde una isla remota y desconocida
vino traído por la corriente un coco.
¿Cuántos meses llevas entre las olas
desde que te separaste de la orilla de tu tierra?

¿Es muy frondoso tu árbol?
¿Sus ramas dan sombra todavía?
Sabes, yo también tengo a la playa como almohada 
en un viaje solitario y vagabundo.

Tomo el coco y lo llevo a mi pecho,
se me renueva la tristeza de desarraigo.
Viendo el sol ponerse bajo el mar
me brotan lágrimas de extranjero.

Recuerdo los pliegues de aquellas olas.
Un día, sí, volveré a mi patria.

Traducción Kazunori Hamada
El pequeño zorro, oculto en el jardín,
aprovechando la oscuridad de la noche, sale.
Y protegido por las enredaderas del otoño
a hurtadillas toma las uvas, húmedas ya con el rocío.
El amor, quizás, no es el zorro
y aquellas tampoco habrán de ser las uvas.
Pero mi corazón las ha robado,
secretamente . . . nadie sabe . . .

[Poesía erótica japonesa
Versiones de Fernando Barbosa]


MITSUHASHI TAKAJO

Narita- Japón, 1899-1972

Bajo esta luna
duermo al lado de alguien
que va a morir

Adiós
Más allá de la neblina
una niebla más profunda

Sobre un trineo sin luz
A la caída del día
En la llanura nevada

El granizo
Un pájaro de fuego
en su boca

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NAKAMURA TEIJO

Japón, 1900-1988

La flor de loto
Su hojas y las marchitas
Flotando en el agua

Este hombre
Bajo un cerezo en flor
Estaba al fresco

Al arrozal en primavera
La mujer afuera
Mirando serenamente

Noche fría.
Si cubro mi hija
se me arrima.

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NANAO SAKAKI


Japón, 1923-2008

QUINTO VENADO

Una canción - a lo lejos
¿Un hombre?
¿Un coyote?
¿O el cometa Halley?
Durante horas
con las manos vacías
con la mente ausente
me siento solo
en una pequeña choza
en un bosque de robles negros
Sobre la neblina
en algún lado
la luna ensombrece
¿Dónde está el amanecer ahora?
Ahí, merodeando - por las hojas de roble caídas
venados de cola negra
Un, dos, tres, cuatro.
Como el quinto venado 
los sigo.
En algún lugar
ahora mismo
-estoy seguro-
el mundo duerme muy bien.


En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.

En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.

En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.

En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.

En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.

En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.

En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.

En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.

En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.

En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.

En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mándala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz

La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.

Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas.

ROMPE EL ESPEJO
... En la mañana
después de tomar
una ducha fría
me miro al espejo
--que error--- !!!

Justo allí... un hombre chistoso
cabello gris, blanca barba, piel arrugada
pobre y sucio viejo hombre
--- que tristeza---
el no soy yo... absolutamente no!!!

Tierra y Vida
pescando en el océano
durmiendo en el desierto junto a las estrellas
construyendo un refugio en las montanas
cultivando el camino antiguo
cantando con coyotes
cantando contra la guerra nuclear
nunca me cansare de la vida
Ahora tengo diez y siete años
un encantador joven...

Me siento tranquilamente
en posición de loto
meditando
meditando por nada
de repente....
una voz viene hacia mi :

Para permanecer joven
Para salvar el mundo
"Rompe el espejo"

Traducción Vacío Cielo
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MASAOKA SHIKI


Matsuyama-Japón, 1867 –902

A CAMPO TRAVIESA

Fue un sueño increíble,
dijeron
que me lo había inventado.

La gran mañana:
vientos de antaño
soplan a través de los pinos.

El día es largo;
mis ojos están cansados
de mirar al mar.

Cuando cae a tierra
la cometa
no tiene alma.

La alondra cantando
ondula
las nubes.

En la brisa de la mañana
se alzan las alondras
de todo corazón.

El caracol se arrastra
dos o tres pasos
y se acaba el día.

La mariposa,
ni siquiera cuando la persiguen
parece tener prisa.

PRIMAVERA

Siguiendo el río,
Ningún puente aparece;
¡Qué largo es el día!

El Gran Buda.
Durmiendo, durmiendo,
Todo el día de primavera.

En la arena de la playa.
Huellas de pasos:
Largo es el día de primavera.

Una noche de primavera;
¿Qué lee
El soltero?

Cruzando a una chica
Al otro lado del río;
La luna brumosa.

Olas de calor;
Los pétalos del ciruelo flotan
Hasta las piedras.

Las olas
Funden
El hielo del lago.

Cuando miré atrás,
El hombre con el que me crucé
Se había perdido en la niebla.

Examinando
Tres mil haikus, 
Dos nísperos.

Un día entero
Labrando el campo
En el mismo lugar.

Pájaros cantando,
Haciendo caer
Bayas rojas.

Gente que viene, gente que va
Sobre el páramo primaveral, 
¿Para qué, me pregunto?

VERANO

Una azada abandonada,
No se ve a nadie, -
¡El calor!

Nubes altas
Sobre un pantano seco
Donde mora una pitón.

El destello de un relámpago;
Entre los árboles del bosque,
Aparece el agua.

El río en verano;
Hay un puente,
Pero el caballo va por el agua.

Los ricos 
Vienen a beber de esta agua clara,
Y osos.

Veinte mil personas
Sin casa;
La luna de verano.

La flaqueza del verano; 
Mi vida salvada 
En los huesos.

Quiero dormir; 
Mata las moscas 
Suavemente, por favor.

La luciérnaga, 
Su brillo
Es frío en la mano.

La quietud:
Un martín pescador vuela
Sobre el lago de la montaña.

La blanca peonía;
Cuando salió la luna,
Se deshizo y cayó.

Sale la luna, 
Corre un viento por la hierba;
Un hototogisu canta.

Con qué rapidez el río Mogami
Se lleva
El verano.

OTOÑO

Aumenta el frío;
Ningún insecto
Se acerca a la lámpara.

Sopla el viento del otoño;
Estamos vivos y podemos mirarnos,
Tú y yo.

A la entrada del otoño,
Pintar plantas en flor,
Una tarea diaria.

Encontrar a alguien, 
¡Qué espantosas
Las montañas de otoño!

Una aldea de pescadores;
Bailando bajo la luna
Al olor del pescado crudo.

Soledad;
Después de los fuegos artificiales, 
Una estrella fugaz.

Moribundas,
Haciendo todo el ruido posible,
Las cigarras de otoño.

Las manzanas robadas
Que comí,
Me dieron dolor de estómago.

Pelando una pera,
Dulces gotas corren
Por el cuchillo.

Recuérdame
como alguien que amaba la poesía
Y los nísperos.

INVIERNO

Un niño menor de diez años
Va a ser entregado al templo:
¡Cruel frío!

La desolación del invierno;
Atravesando una pequeña aldea,
Ladra un perro.

El aire es frío;
Aplasto a la niña contra mí,
Es tan hermosa.

La primera nevada;
Al otro lado del mar,
¿Qué montañas son aquéllas?

Retiro invernal;
Hay algo que me gustaría preguntar
A Sakyamuni.

Crisantemos marchitos;
Calcetines secándose en la cerca;
Un día de sol.

Sin hacer nada
La babosa de mar ha vivido
Dieciocho mil años.

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ISHIDA HAKYO


Ehime-Japón, 1913-1969

Kari gane ya nokoru mono mina utsukushiki


Gansos salvajes.
Todo lo que queda
es la belleza.

Rokugatsu no onna suwareru ara mushiro

En junio una mujer 
sentada en una desgastada
estera roja.

El águila en la jaula
cuando está solitaria
bate las alas.

Triste cola
para la vacuna de la viruela
sobre las ruinas.

Blancas manos,
todas de enfermos,
sobre el fuego de hojas caídas.

Semi no asa 
Aizo wa kotogotoku
Ware ni kaeru 

Mañana de chicharras 
amores y odios, todos 
Vuelven a mí 



FUJIWARA NO TEIKA


Japón, 1162 – 1241

Si bien se piensa,
la llanura del cielo
color no muda:
pero es claro el otoño
en la luz de la luna.




ABE NO NAKAMARO



Japón, 698-770

Siglo VIII


Cuando miro hacia arriba
en el cielo esta noche inmensa,
¿es la misma luna
que vi en aumento
por detrás del monte. Mikasa
en el Santuario Kasuga
todos esos años?


OTOMO NO TABITO


Japón, 665-731
Siglo VII

El poema 3-344 de Manyōshū, es un elogio del sake:


¡Oh, qué feo.
Míralo bien al hombre que es arrogante y no bebe bien, 
y él se ve exactamente como un mono.


KAKINOMOTO NO HITOMARO

Japón, 662-710
Siglo VII

Tu pelo se ha blanqueado
Mientras tu corazón permanecía
Hecho un nudo contra mí.
Ahora ya nunca lo desharé.

Escrito por el Cortesano Kakinomoto-no-Hitomaro
pasando por las ruinas del palacio, en Ohmi

Nacidos en Kashiwara, cerca del monte Unebi,
los Emperadores han reinado sobre el mundo.
Ahora, la Majestad abandona inesperadamente
Yamato, sobre el Narahills de brillante verdor,
por el campo de Ohmi donde ondula el sol,
y ordena la construcción de su palacio en Ohtsu,
desde donde place a Su Majestad
reinar sobre el reino de Su Majestad.
Oí: eso era el palacio; y aquello, el hall.
Hoy la hierba de primavera y la maleza todo lo cubre.
La niebla se eleva y el sol de primavera se vuelve opaco.
Qué tristeza, ver en ruinas, el antes maravilloso palacio.

Tornada
Aunque Karasaki de Shiga es hermoso centelleando bajo el sol,
no hay deslumbrantes cortesanos esperando por su barco.


http://www.revistaair.net/Elcomienzodelapoesiajaponesa.htm
http://gonzalo423tenerifeyahooes.blogspot.com/2010/04/kakinomoto-no-hitomaro.html

FUYUHIKO KITAGAWA


Japón, 1900 - 1990


GUERRA

¿De qué serviría que me pusieran diamantes en estos ojos
artificiales?
¿De qué serviría que me prendieran condecoraciones en las
costillas musgosas?
Debemos derribar la gigantesca cabeza de la que penden
salchichas
La cabeza gigantesca de donde cuelgan salchichas debe ser
derribada.

¿Cuándo dispersaremos de un soplo sus cenizas como lo
hicieron con las flores de diente de león sobre la palma
de la mano?

RUINAS

Restos de aviones, pintados como una feria
amarillos, grises y verdes.
Es el destino de los monstruos
que chuparon el impuesto que pagamos
con sangre.
El símbolo del sol naciente en pedazos.
Los arrojan como maderos
desde furgones
luego los amontonan en carretas.
Fábrica de fundición cerca del río.
Restos que
luego de ser fundidos
renacerán como ollas y sartenes
para alimentar nuestra vida cotidiana
para empezar de nuevo
una vida llena de sufrimiento.



KATZUE KITAZONO

Mié-Japón, 1902-1978


AGUACERO

Amigos, Apolo vuelve corriendo del mar
Dejando que el arpa de lluvia reluzca
En la concha se estanca un arrebol

MALEZA

Más allá de la maleza, se desliza una nube como mandolina.
Los muchachos imitan sandías en el agua todo el día.

NOCHE DE VERANO

Cher ami
Comamos melones en el jardín de la villa donde florecen las
onagras.
¡Oh, qué placentero momento de despedida nos espera!
En el instante en que salió la luna por el borde de la
montaña
el mar lució como un disco de música.

FLORES

Acompañada por el ruido de la lluvia
llegaba la fragancia de ciruelas amarillas

Ya el viento enloqueció
la noche avanza

A solas
abrí las páginas de un libro de poesía

Leí los poemas
de un amigo

Añoré campos de violetas, ríos
montañas lejanas

Cansado
agotados mis pensamientos

Fui a un cuarto oscuro
a dormir como el viento

 — 

DYUNZABURO NISHIWAKI


Niigata-Japón, 1894-1988


NO VOLVERÁ EL VIAJERO

Esperad viajeros de la vida
Antes de humedecer vuestra lengua
en este frágil manantial
reflexionad, viajeros
Vosotros también solos
en el espíritu del agua que corre entre las rocas
Esta agua pensador no corre para siempre
Se detendrá en algún instante de la eternidad
Los arrendajos cantan ruidosamente
De cuando en cuando entre las aguas
surge la irrealidad de alguien llevando flores en la mano
Es un sueño buscar la vida eterna
Ay, en el arroyo de la vida que se va
arrojar mis pensamientos, y por fin
caer desde siempre
hasta desvanecerme; esto anhela mi alma
esto dice en el río el kappa* irreal
que juega en las afueras de los pueblos al surgir del agua
cuando plantas acuáticas alargan sus brazos
bajo la sombra de nubes errantes

UNA HOJA DE CASTAÑO

Una casa en donde crecen guisantes.
Una mujer de ojos rasgados.
Una noche efímera
como los ojos de los peces.
Se oye la voz de Hera

entre el murmullo de las hojas del castaño.
Amaneció
sin que el ruiseñor dejara de cantar.
La sombra se recostó en el mármol
y se volvió una rosa.

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=166&Itemid=31
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SANKICHI TOOGUE


Osaka-Japón 1917-1953

EL 6 DE AGOSTO

¡Cómo podremos olvidar aquella centella!
En un instante los 30,000 en las calles desaparecieron
En el fondo de las tinieblas, aplastados
los gritos de los 50,000 cesaron.

Cuando el humo huracanado y amarillo se desvaneció
los edificios estaban rajados, los puentes derretidos
los trenes llenos de gente quedaron chamuscados
vasto páramo de escombros Hiroshima.
Con pieles colgando como tiras viejas
con las manos en su pecho
pisando líquido encefálico
vistiendo pedazos de tela quemada en sus caderas
lloraban hombres y mujeres desnudos caminando en procesión.
Cadáveres como budas de piedra, dispersos en el jardín de una
escuela.

La muchedumbre se agolpó en la orilla del río,
luego trepó a las balsas,
y se convirtió en una pila de cadáveres bajo el sol abrasador.
En medio de las llamas que se levantaban en el cielo crepuscular
los barrios donde vivían mi madre y mis hermanos, aplastados
vivos,
fueron cubiertos por el fuego
en un lugar lleno de excrementos
muchachas escolares estaban tiradas;
los vientres hinchados, los ojos arrancados, las cabezas sin pelo,
los cuerpos descuartizados.
El sol matutino alumbró a una masa anónima apiñada.
Nadie se movía.
En el estancamiento del hedor
se oía sólo el zumbido de las moscas.
¡Cómo podremos olvidar aquel silencio
que caía en la ciudad de 300,000 habitantes!
¡Cómo podremos olvidar
aquella plegaria nunca pronunciada por las cuencas blancas y
vacías de nuestras mujeres y nuestros hijos!

MASAO NAKAGUIRI


Japón, 1919-1982


GUERRA

Una cabeza de hombre, salpicada de arena.
Un hilo de sangre que se alarga infinitamente.
Metales que se diluyen, ojos que quedan entreabiertos.
Mujeres semidesnudas.
En el extremo del mundo
creí haberlos visto.

Hojas de caucho despedazadas y empapadas.
Corrimos desesperados.
Nos volvíamos locos.
El índice de mi mano se crispó contra mi voluntad
y tu figura desapareció;
quiero decir: te maté.

Un pedazo de plomo que ató mi dedo a tu corazón.
Los dientes menudos, los pies pardos, y todas las cosas
pequeñas.
En el extremo del mundo
creí haberlos visto.
Pero, ¡Peter!
¿Por qué sonríes a quien te mató?
De lejos
llegas fluyendo dulcemente.
Te acercas titubeando, amigo,
No sé si te llamabas Henry
O Robert.
Sin embargo, ¿por qué no me culpas a mí, tu sacrificador?

Por fin, regresamos a la patria
en cuya belleza habíamos creído.
Mis zapatos militares cubiertos de lodo
pisan ahora las calles carcomidas de Tokio.
Pero tú, ¿en dónde estás tosiendo?
¿En dónde estás lamiendo ese queso de sangre?

Amigo, podrás mirar, lo sé,
a este pobre hombre que mató a su amigo
trepando como topo en el rincón del mundo.
Y comprenderás
que es mucho más penoso haber sobrevivido
que estar muerto.

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