ROQUE DALTON



San Salvador-El Salvador, 1935-1975



ALTA HORA DE LA NOCHE


Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.



COMO LA SIEMPREVIVA


Mi poesía 
es como la siempreviva 
paga su precio 
a la existencia 
en término de asperidad.

Entre las piedras y el fuego, 
frente a la tempestad 
o en medio de la sequía, 
por sobre las banderas 
del odio necesario 
y el hermosísimo empuje 
de la cólera, 
la flor de mi poesía busca siempre 
el aire, 
el humus, 
la savia, 
el sol, 
de la ternura.


COMO TÚ



Yo como tú

amo el amor,

la vida,

el dulce encanto de las cosas

el paisaje celeste de los días de enero.


También mi sangre bulle

y río por los ojos

que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,

que la poesía es como el pan,

de todos.


Y que mis venas no terminan en mí,

sino en la sangre unánime

de los que luchan por la vida,

el amor,

las cosas,

el paisaje y el pan,

la poesía de todos





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