ELOY SÁNCHEZ ROSILLO


Murcia-España, 1948

ALREDEDORES DE LA LUZ



Casi sin ver la realidad del día
ni la certeza de su claridad
ando en busca de ti, de los vestigios
de unos años, de un mar , de unos lugares.

Porque la sombra avanza y los astros escriben
sus órdenes fatales en mi frente,
y es triste a solas proseguir la angustia
de los caminos que iniciamos juntos.

Pensar un cuerpo es inventar la noche
de las islas perdidas, el fulgor
olvidado en los brazos de la hierba.
Es difícil ahondar en el silencio,
llenar de amor el hueco que el instante
abre en el grito con que te pronuncio.

No escucho la presencia de tus pasos
vigilando la herida de los versos escritos,
ni el temblor desolado de la tarde
deja en mi voz el pozo transparente
de lo que ardió y se fue y es ya elegía.

Seguir es regresar, volver al borde
del lecho aquel, de la blancura en llamas.
La soledad me dicta letras anochecidas
y las horas se duermen en el pulso del tiempo.

Vuelve a llamarme. Esparce tus designios
en las proximidades de otra hoguera.
Se acabará el sonido del invierno,
la mirada extendida, la sed de las palabras.
El deseo que recuerda el color de unos ojos
descansará en la tierra que conoce.
Las calles arderán a mediodia
y cantará la luz entre mis manos.


De "Maneras de estar solo"


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