CARLOS ILLESCAS



Valle de Asunción-Guatemala,1918-Ciudad de México, 1998


DISIDENTE FLOR

Junta labio con labio. Disidente
flor que alcanzando el aire desparrama
el firme corazón que la somete
al ondulante junco de las aguas:
es la intacta promesa de la nieve.
Defiende tu minuto que me abrasa,
la ribera y los huertos destinados
a ser refugio abierto de mi paso.

Desposa la esmeralda de tu cielo
si luto impones a mi roja senda,
huidiza soledad que sabe a tiempo
y en nubes solitarias se envenena;
confinando las raíces de su abeto
las ramas altas en tu torno vuelan.
Ordena el desposorio de la poma
y une después tu labio con mi boca.

¿QUIÉN HA MUERTO?

¿Por qué mi alma vuela aún en pos de ti, oh prodigiosa? 
¿Por qué al remover mis aguas emerge un brazo ciego, 
armado con las armas del día y la profunda tristeza del mundo? 
¿Por qué si nada existe ya fuera del círculo de fuego 
mi alma aún te busca como sonda en un mar ilimitado? 
¿Quién con mano osada levanta las cometas en el cielo 
ignorando tus ojos de inocente transparencia donde yacen 
el fin y el principio de la noche alarmada por los astros? 
¿Quién busca entre tus vetas la pertinacia de los metales 
que aduermen viejos ritos de nuestro amor ya sepultado? 
¿Cómo y dónde hallar los recentales de cálido mugido, 
unidos a tus pies, al otoño que tus pies dejaban 
al segar la yerba del buen año y la respiración el mirlo? 
¿Quién, entonces, ha muerto, oh prodigiosa, en las riberas 
de lagos lúcidos, palomas propensas a desfallecer de ternura? 
¿Acaso nuestra frente ha fallecido viviendo aún la tarde, 
esplendiendo la aurora sobre la llama de un fantasma hosco? 
¿Nuestras manos? ¿Los pies del tullido? ¿La prisa del jinete 
que gana todavía la esperanza, en medio la batalla de los años? 
¿Quién ha muerto aquí? ¿El lobo o el pastor? ¿Acaso la vigilia 
de jardines episódicos, presos bajo el hierro del desengaño?




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