MARIO ÁNGEL MARRODAN






















Portugalete-España, 1932-2005

EL CORAZÓN AMANTE

Al amor con su fiesta seductora,
qué deleite del sueño es descubrirlo.
¡Quién reflejar pudiera en fiel estrofa
la vida enamorada, su perfume
de delgada unidad y el acto puro
de entrega plena!
¡Primavera carnal!

Más delicada la hemosura andante
que música divina sobre el campo
es luciente creación en éxtasis
iluminando la desnuda imagen.
La escena en su impudor me conmovía:
no derramaba mi febril cariño,
íntimo y fiel por conquistarle a ella,
habitante de la forma corporal,
cautivo en la ternura, era su lumbre
fantasía de hechizo desborda.
Qué destellos de piel, tan tentadores
al corazón, rocío exuberante,
ardiente idílico, lo abrasan vivo.
Y sus manos con total estímulo
entre las mías. Nos subía un aire
purpúreo, de temple apasionado,
la escarcha de tu ser así afluía
en gonce incontenible, era lo bello,
la extraña luz en hálito entrañable.
Tus senos en mi tacto enloquecidos,
llevan el ansia fresca en los abrazos,
el huracán nocturno de mis besos.
Más que contacto, arrullo de palomas,
puso tanto calor en mis mejillas
que descorría luz en nuestros ojos.
Parecida a su pelo era la noche,
pero la oscuridad nos deslumbraba.
Estaba , que si el alma coquetea,
más limpia que la espiga en el verano
y breve que el descanso de mi lengua.
Nos dormimos temprano. Cuerpo a cuerpo
quedó así nuestro amor: ebrio de gloria.
oh, sol de ayer, oh, pacto del sentido.

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