NIKOLAI GUMILIOV






















Kronsdat- Rusia, 1886-1921

LA QUE DERRAMA LAS ESTRELLAS

No siempre eres ajena y orgullosa
y no es siempre que no me deseas.

       Queda, queda y tierna como en un sueño
sueles venir a veces hacia mí.

       Sobre tu frente hay un mechón espeso
que no me atrevo a besar.

       Y tus grandes ojos se encienden
con la luz mágica de la luna.

       Mi amiga tierna, mi implacable enemiga:
tan bendito es cada paso tuyo,

       como si pisaras sobre mi corazón
derramando estrellas y flores.

No sé adónde las cogiste
ni por qué te ves tan clara...

¡Oh, quien gozó de un instante a tu lado
ya no podrá desear nada más en la vida!

DUDA
  
Estoy solo en esta tarde silenciosa
Y sólo pienso en ti, en ti.

Tomo un libro y te descubro en cada página
Vago en ti ebrio y perturbado.

Me dejo caer sobre la cama
La almohada me quema...no, no puedo dormir, sólo esperar.

Inseguro, me acerco a la ventana.
Contemplo la luna y la humeante pradera.

En un rincón del huerto me dijiste "sí"
Y ese "sí" me ha acompañado toda la vida.

De pronto caigo en cuenta
Que siempre fuiste indómita.

Que ese "sí", ese estremecimiento tuyo allá en el huerto,
Esos besos -fueron tan sólo un delirio en la primavera y el sueño.

Versión de Jorge Bustamante García

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