MANUEL NICOLÁS CORPANCHO




Lima- Perù, 1830-1863

EN LA MUERTE DE UNA NIÑA

¡Un ángel fue! del cielo desprendido
Vino a alumbrar el mundo del dolor;
Un regazo le abrieron y dormido
Quedóse al beso del primer amor.
Un angel ¡ Las brisas su murmullo
Por celebrar su vuelo desplegaron…
El se acordó del celestial arrullo
Y al puro Edén sus alas se tornaron

Blanca paloma, un momento
Por el espacio cruzaste;
Te volviste al acento
Del eternal firmamento
Cuando la tierra tocaste.

Tu corola recogida
Pronto fue, gallarda flor
¿Qué te guardaba la vida?
¡Feliz tú, niña querida,
No conociste el dolor!

LA ESTRELLA DE LA TARDE

Rasga el velo de la tarde,
Pálida estrella sombría,
Que estás en fiel armonía
Con mi triste soledad.
Sal a mostrarte callada,
Peregrina y solitaria,
Cual mi vida desgraciada
Resbala entre la orfandad.

Sedienta el alma de encanto
Y en alas de la tristeza,
La tierna naturaleza
Suave le habla de su Dios.

Siguiendo tu misma huella
Y con un mismo destino
Iguales somos, estrella;
Amémonos, pues, los dos.

Hay un lazo misterioso
De divinal simpatía
En esa melancolía
Que la suerte nos tendió.
Pobre y sola en todo el cielo
Sin un astro compañero,
Al verte encuentro consuelo
Solitaria como yo.

¡Blanca estrella de la tarde!
Con tus suaves rayos siento
Un profundo sentimiento
De ternura y compasión
Casta virgen peregrina,
Imagen de mi existencia…
A la tumba así camina 
Mi desierto corazón.

LA HAMACA DEL JARDÍN

Ya que su frente serena
La blanca luna ha mostrado,
Ven a dormirte a mi lado
En la hamaca del jardín.
Aquí, al compás de las auras,
Que van meciendo las flores
Se sueñan dulces amores,
Mi adorado serafín.

Es grato entre la arboleda
Que besan los arroyuelos,
Mirar tus dulces ojuelos,
Bañados de compasión.
Y al mecido de la hamaca
Ver flotando tus cabellos,
Y estampar en todos ellos
El beso de la pasión.

La buenas-tardes se ha abierto
Cayendo el sol a Occidente:
Hermosa , tu alma inocente
Abre así a mi puro amor.
Y entonces verás cuán grato
Bajo la espesa enramada
Es gozar, enamorada,
Del perfume de la flor.

¡Ven! ¡no tardes!... Nuestra frente
Acaricia el manso viento
Y este blando movimiento
Dulce sueño presta al fin.
Y al olor del chirimoyo,
Bajo el plátano acogida,
Quiero verte adormecida
En la hamaca del jardín.


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