LUIS URBINA




Ciudad de México, 1864 - Madrid- España, 1934

REDENCIÓN

Te quiero porque en tu alma vive el germen
De ternura infinita,
Como diáfana gota de rocío
Sobre una flor marchita;

Te quiero porque he visto doblegarse
Tu espléndida cabeza;
Porque sé bien que en medio de la orgía
Te invade la tristeza;

Porque has pasado por la senda estrecha
En los grandes zarzales de la vida,
Sin desgarrar tus blancas vestiduras,
Sin hacerte una herida;

Porque has ido pidiendo por el mundo,
Con el candor de un niño,
A cada corazón que has tocado,
Un poco de cariño;

Porque indica profundo sufrimiento
Tu pálida mejilla;
Porque en tus ojos que placer irradian
También el llanto brilla.

Te quiero; nada importa que cansado
Tu espíritu se aduerma;
Yo lo habré de animar, yo daré aliento
A tu esperanza enferma.

¡Mariposa que fuiste entre las flores
Dejando tus bellezas y tus galas,
Yo volveré a poner el polvo de oro
Sobre tus leves alas!

MADRIGAL EFUSIVO 

Déjame amar tus claros ojos. Tienen
Lejanías sin fin, de mar y cielo,
Y sus fulgores apacibles vienen
Hasta mi corazón como un consuelo.

Deja que con tus ojos se iluminen
Mis viejas sombras y se vuelvan flores;
Deja que con tus ojos se fascinen,
Como aves de leyenda, mis dolores.

Que vea en ellos astros errabundos,
Que en ellos sueñe inexplorados mundos
Que en ellos bañe mi melancolía...
Son tristes, luminosos y profundos,
Como puestas de sol, amada mía.

METAMORFOSIS

Era un cautivo beso enamorado
De una mano de nieve que tenía
La apariencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
Aquella mano suave
De palidez de cirio,
De languidez de lirio,
De palpitar de ave,
Se acercó tanto a la prisión del beso,
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó; mas, con voluble giro,
Huyó la mano hasta el confín lejano,
Y el beso, que volaba tras la mano,
Rompiendo el aire, se volvió suspiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario