JUAN CARLOS DÁVALOS


                        Villa San Lorenzo- Salta- Argentina, 1887

HOGAR

¿Te acuerdas? Al unirnos, ni soñamos que había
un oculto destino divino en el amor.
Eramos egoístas. Nuestra filosofía
nos hubiera colmado los años de dolor.

Llénose con el tiempo de bulla y de alegría
la cosa que era inmensa para nosotros dos.
Ni tú ni yo tenemos sosiego en todo el día
con los cinco demonios que nos ha dado Dios.

Me siento derrotado por la pandilla loca
que no sólo me quita los besos de tu boca
sino que hasta me vuelve celoso de tu amor.

Pero tú, madrecita, ¿qué sabes de estas cosas?
Tú das estos chiquillos como un rosal la rosa
y me alegras la vida como un rosal en flor.


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