JUAN BURGHI


Montevideo- Uruguay, 1899

RENUNCIAMIENTO

Si de nuestro dolor somos los dueños,
nadie podrá impedir que yo destruya
mi corazón, para la dicha tuya,
y sacrifique los más caros sueños.

Si de lo nuestro es el dolor la esencia,
tanto más propio cuanto más profundo,
para que tú no sufras ni un segundo
yo he de sufrir por toda mi existencia.

Si el dolor que me hiere es sólo mío
puedo darlo a mi antojo y albedrío,
porque tú logres ser feliz, Amada.

Que el verdadero amor es darlo todo
por el amor en sí... y dar de modo
tan simple, cual si no se diera nada.

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