MARÍA BENEYTO



Valencia (España, 1925-2011


ESTE DÍA...

Este día es el día en que amo la rosa,
Y empleo el consonante facilón “mariposa”.

Este día es el día en que yo quiero irme
Y, si llega la muerte, no sabría morirme.

No sabría. Yo estoy fuertemente cogida
Aquí, a la dura tierra, a la cálida vida.

Irme…¿Y adónde irme de mi misma, sin muerte?
Alegría olvidada a mis venas revierte.

Revierte y me repite los hermosos metales,
Las tiernas voces verdes, las savias ancestrales.

¡Cómo irme de tierra, tierra alzada y silente,
Si soy también el árbol, y el sol ciego y la fuente?

Carne viva de muertos, voz de humana alimaña
Mezclan en mí su esencia a la luz que me baña.

Y vivo. Amo. Y sufro. Y soy a fiel a mi origen
Obediente a las leyes vitales que me rigen.

A veces la sequía me duele por las ramas.
A veces busco el agua y me cercan las llamas…

Pero no en este día. Este día es el mío.
Y Dios me da la mano. Y yo digo: confío.

(De Poesía 1947-1954)
Antología de Poesía Amorosa Contemporánea
Editorial Brugera, 1969

SONÁMBULA 

Pasar cantando así, bajo la noche
como yo canto, como un ave ciega
que fuera hacia la luz por puro instinto,
¿os puede ser ofensa, compañeros?

Vosotros que vivís al borde mismo
del precipicio, que tenéis la casa
ya inclinada del lado del vacío,
¿perdonaréis que cante en esta hora?

Yo me inclino también. Pero no temo.
Allá en mi densa flora voy dormida
encerrada en paisajes de cretona
como en reales, sólidas prisiones.

No me digáis que entierre también esto
–la sencilla y absurda melodía
que me queda– después de darles tierra
a tantas hermosuras derruidas.

Mi canto es la primera voz del agua
corriendo entre las hierbas y las piedras.
No sabe detenerse, no se acaba.
Fluye, como yo fluyo en su corriente.

Estoy recuperando del olvido
el nombre primitivo de la vida.
Canto las cosas y los seres hondos
que no poseen voz o la perdieron.

¿Me oís cantar, sonámbula, en la noche
todavía rayada por la luna
segura, solitaria y aislada
con la voz de algún pájaro en desvelo?

Hasta el final he de cantar. Dormida.
Yo pasaré afirmándome tan sólo
por esta voz que me sostiene y guía,
delgada voz de amor fosforescente.

Y hasta en el caos, si es que el caos llega,
dejaré en la canción mi señal viva
como medida de esto inagotable
que en humano llamamos esperanza.

De "Criatura múltiple" 1954.

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