MANUEL ALTOLAGUIRRE



Málaga-España,1905-Burgos, 1959



SENTIRSE SOLO EN MEDIO DE LA VIDA

Sentirse solo en medio de la vida


Casi es reinar, pero sentirse solo

En medio del olvido, en el oscuro

Campo de un corazón, es estar preso,

Sin que siquiera una avecilla trine
Para darme noticias de la aurora.


Y el estar preso en varios corazones,
Sin alcanzar conciencia de cuál sea
La verdadera cárcel de mi alma,
Ser el centro de opuestas voluntades,
Si no es morir, es envidiar la muerte.


SOLEDAD SIN OLVIDO

¡Qué pena esta de hoy!
Haberlo dicho todo,
Volcando por completo
Lo que pesaba tanto,
Y ver luego que todo
Se queda siempre dentro,
Que las palabras fueron
Espejos engañosos,
Cristales habitados
Por fantasmas sin vida;
Que todo queda dentro
Con sus negras presencias,
Insistentes, doliendo.


SÓLO SÉ QUE ESTOY EN MÍ

Sólo sé que estoy en mí
Y nunca sabré quién soy,
Tampoco sé a dónde voy
Ni hasta cuándo estaré aquí.

Vestido con vida o muerte
O desnudo sin morir,
En los muros de este fuerte
Castillo de mi vivir,

O libre por los confines
Sepulcrales de los cielos,
Desgarrando grises velos,
Ignorante de mis fines,

No sé qué cárcel espera
Ni la libertad que ansío,
Ni a qué sueño dará el río
De mi vida cuando muera.

TRANSPARENCIAS

Hice bien en herirte,
Mujer desconocida.
Al abrazarte luego
De distinta manera,
¡Qué verdadero amor,
El único, sentimos!

Como el mueble y la tela, tu desnudo
Ya no tenía importancia bajo el aire,
Bajo el alma, bajo nuestras almas.
Nosotros ya no entendíamos de aquello.

Era el suelo de un ámbito
Celeste, imponderable.
Éramos transparencias
Altísimas, calientes.

VETE 

Mi sueño no tiene sitio
Para que vivas. No hay sitio.
Todo es sueño. Te hundirías.
Vete a vivir a otra parte,
Tú, que estás viva. Si fueran
Como hierro o como piedra
Mis pensamientos, te quedarías.

Pero son fuego y son nubes,
Lo que era el mundo al principio
Cuando nadie en él vivía.
No puedes vivir. No hay sitio.
Mis sueños te quemarían.

LAS SENDAS QUE ME OBLIGO A RECORRER POR TI

Las sendas que me obligo
a recorrer por ti,
no las borra la vida,
y en vez de flores, una venda,
dura como una máscara,
va dividiendo el campo.
Quisiera haber nacido junto a ti,
vivir de rama en rama, sin caminos,
pero veo la distancia, el no alcanzarte
y peregrina el corazón pisando rosas
y llega al tuyo cuando sueña
dentro de una ciudad donde aplastado
quedó el verdor, la risa, las colmenas.
En ellas se enredaron los caminos
y la tierra ofendida quedamente
lanza leves suspiros, sus jardines;
sus torres que desprecios a la brisa
hacen inmóviles
voces de bronce dan
para anunciar las nuevas tumbas.
Yo sé por qué la tierra enfurecida
a veces tiembla y rompe las ciudades:
alguien responde al llanto de las yerbas
que no pueden nacer bajo las losas.
Las pisadas del hombre van dejando
su estéril huella, firme que divide
con una seca herida el prado verde
y más endurecido y seco implora
sostén a sus pisadas, que se calle
el color, que no pronuncie
en tallos de alegría
su gesto el campo;
mas impasible quiere su dominio,
con mármol sueña lapidar llanuras.
No así mi amor, tu mundo, otro planeta,
la flor intacta con ocultos ríos:
por sus venas iré sin ser notado,
soy de tu corazón dócil corriente.

BESO

¡Qué sola estabas por dentro!

Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario