ELENA ANDRÉS



Madrid, España 1929

RAÍZ ANCESTRAL

A Ramón Barce

Siempre;
cuando contemplo de lejos tu nombre.
Cuando mis pies retroceden de un salto,
zancada inmensa, tierra y sus raíces.
Siempre;
para poderte nombrar sin mezclarte
de tiempo y sangre que late con límite.
Siempre;
veo comenzar un árbol con reflejo.
Se levanta, se yergue, se perfila,
se afirma, enhiesto sobre el agua verde;
y vibra tu verdad en el espacio.
No te sueño nacido entre la muerte;
sí, las manos de Dios
señalaron a un árbol y El pensaba…
(Metamorfosis mi amoroso mito).
Después tus manos de repente surgen
entre las ramas, se mueven ajenas
por hacer más discreto su milagro.
Luego brotas tú entero; ya caminas
tan delicadamente que tu sombra
rosa resbala y acaricia el aire.
Te sonríes casi puro, tu secreto
negro y telúrico apenas ya es hilo
que te hace cómplice del vientre madre
de la tierra y lo oscuro.
Silencio, calma, luz, humano árbol
crecido en el conjuro del agua inmóvil
pura de eternidad, estanque mágico
con peces hojas que sueñan espléndidas
transformaciones de estrellas acuáticas.
No te sueño nacido entre los muertos
(la fantasía me duele en el cariño
porque me embriago por salvar tu muerte
y llegaría a beberme la locura
por rescatarte, Edén; bien sé que amo).
Eres leyenda sin nacimiento,
pero leyenda viva. Ahora te veo
incorporado, sobre el sol y el aire.
Te sientes silencioso, libre, solo;
desprendido, sin tiempo, no sentido.
Mas ya, sin saber cómo, paseante,
varón ensimismado, lentamente,
ensimismado y solo has penetrado
por una cama en vilo,
llanura verde y larga,
que soy yo, que no soy
más que ensueños de orígenes
y paisajes ocultos.
y te siento, y la niebla
te besa las mejillas;
y te pierdes, te pierdes
entre mi bruma viva.
Te empapo sin ahogarte,
muy delicadamente.
¡Qué sortilegio irónico
Del mar que te ha llegado!
Raíces de agua, soy agua.
raíces de agua amorosa
hembra de agua y de génesis.

Antología de Poesía Amorosa Contemporánea
Editorial Bruguera

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