ALEJANDRO DUQUE AMUSCO


Sevilla (España), 1949


COMUNIÓN

Ahora
que he visto
y he tocado,
en medio del invierno,

la llaga
devorante,

el festín de la muerte,

no me pidáis
metáforas de luz.

Madrid, ciudad de amor,
rosa de sangre.

Oigo con pavor
el silencio
de los que no gritan.

De "Lírica solar"
Omicrón 2008

EL PUENTE

(Arroyo del Rey, 1952)

Ella vino hasta aquí, a este puente tendido
entre las márgenes de un río sin caudal, sobre un lecho de rocas,
buscando los brazos fieles, ellos sí, de la tierra.
En el borde dejó sus zapatos cansados
y unos renglones torpes en un triste papel:
palabras puras, evidencia sombría
de que el amor es flecha
feliz y luminosa, mientras dura en el aire,
suspensa por el soplo ligero del deseo.
Pero roedor tormento cuando, muerto su impulso,
acaba por clavarse en el centro más vivo.

Cual memoria de piedra
el puente sigue erguido,
pero algo más que las rocosas márgenes
de un río sin caudal separa y une.
Una orilla de vida, otra de muerte
se entrelazan en él; al fondo rocas,
duro lecho de rocas, olvido a un desengaño,
contra el que una mujer cae, invisible,
desde lo alto
del amor.

De "Donde rompe la noche"
Visor, 1994, Madrid

EN EL ÚLTIMO DÍA

¿Cuántas veces morimos? ¿Cuántas veces,
desde que caímos
del precipicio de la eternidad,
hemos muerto? Muerte tierna y florida
fue nacer, ser engendrados
por el tiempo. Como una exhalación
entramos a otra muerte, dulce y punzante,
con el primer amor, nunca olvidado.
Y el valle de la juventud pronto marchito
por borbotones de deseos y sombras,
y el exterminio tibio de los días:
un río que se cumple al no cumplirse
por todas las edades, arrasando y menguando,
añadiendo más muertes a la muerte.
No, no es verdad: en el último día
no morimos. La muerte encuentra sólo
los brazos del vacío, la sombra de una ausencia.

De "Donde rompe la noche"
Visor, 1994, Madrid
http://amediavoz.com/duque.htm

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