JORGE ARBELECHE



Montevideo, Uruguay, 1943

BUFANDA

Es una bufanda
no abriga
se enrosca
se incrusta en la garganta
es soga nudo gota amarga
colgada
ahí
donde termina el paladar y se ahoga el cuello
cuando el aliento
cae
hacia
tráquea faringe esófago diafragma
cae
el aliento
rueda
hacia abajo
donde no se ve nada
nada se palpa y se aloja
en la masa sin forma de las vísceras
aprieta
cuando de noche
no te atreves a trancar la cerradura
y cuelgas libre la llave del llavero
porque te envuelve el miedo
de que el portero no te oiga
y que te asalten infarto
muerte súbita y no llegue
la emergencia o que te encuentren
la mano agarrotada en el teléfono
y pasados tres días vengan
a derribar la puerta cuando
el olor a podrido invada
el piso y las paredes porque
todas tus palabras se volvieron arena
y piedra tus oídos que no alcanzaron
a escuchar el gallo que sólo para tí
elevaba la cresta más sonora
no podrá la caricia ni el beso ni
la lágrima
detener el estrépito del día
al derrumbarse sobre tus ojos secos

porque una a una las puertas se cerraron
y todas las ventanas quedaron en clausura
(aunque entreabiertas)

Tal vez
despertará el eco de la fiesta en las pasturas.

TRAZOS

Mirar el horizonte cuando
la tarde se arrodilla camino
a la oración, arropar
el ojo en el oro de ese cuenco
donde nace
el bálsamo morado de los higos

porque el día
a veces
muere
en una raya roja
a veces
en una raya blanca y
a veces
no se ve

entonces trazarla
desde el enjambre en ascuas
donde germina
exacta
la semilla del aire.

CANTO

No nombraré aquí a la desdichada
la que no atiende teléfono ni timbre
la que nunca escucha, la vieja
la sorda la ciega la pelada
la que tiene la cara de palo
(así la viera Circe Maia un día)
la desdentada la sin labio
ni paladar ni lengua ni garganta
la muda
“la indefinible
la que no es presencia ni paisaje
muralla del misterio” dijo Juana Fernández
de Ibarbourou en letras de PERDIDA
(y pocos o muy pocos la leyeron)
la imposible
la que no es o es
la mariposa negra que a Marosa di Giorgio
la mirara o tal vez era Dios el que veía
porque era difícil y era fácil el ojo de Marosa
miraba las cosas desde atrás y de costado
desde arriba y desde abajo las miraba
como nosotros miramos las noches y los días
como si fueran un agujero como un agujero
que hace en la ropa la polilla
como el agujero que hace en la ropa la polilla
y cada vez se agranda un poco más y a veces
también se mete el dedo sin saber ni cómo ni porqué
pero metemos y el agujero se agranda cada vez
nunca se zurce ni se tapa ni se cubre
porque huérfanos somos todos un momento
a veces huérfanos del aire o del suelo que pisamos
perdimos también la música del fuego y el agua perderemos
no quiero no por eso aquí nombrarla
- cantar quisiera pero el canto escapa –
dejar en testamento un verbo a conjugar
que no llevara de modo irremediable
al “arrabal de senectud” porque allí vamos
con rumbo y paso cierto y yo quiero cantar
- desafinado – pero canto cantar
lo que se palpa lo que vibra palpita
llora y goza todo aquello que suda
se estremece gime se encrespa y enardece
y se encalma en la alta plenitud del círculo y la esfera


cuando el paso del macho va a la hembra
y ambos resuman olor entreverado cintura para abajo
y ombligo arriba se tumban se topan se derriban
en embeleso y beso entreverados donde se anudan
bálsamo con llaga el bosque penumbral
y el sol que quema el equilibrio en zozobra
del manantial con el diluvio y la cachimba

porque la fiesta dura lo que dura

y no nos cabe preguntar si el mar se acaba

ni tampoco indagar por la palabra
escondida entre los puntos suspensivos…

ya cada uno a su hora ardió
en el exacto vendaval de su cintura

el agujero aquel entonces el que no se cierra,
con voz grave y oscura va entonando
un himno de coraje a contraviento
contra la máscara contra la desgracia
contra la derrota y contra el fracaso
tropezado sin pausa día tras día
y noche a noche contra los soberbios
y contra los malos y contra la seda
deshilachada de la fama contra el toldo
agujereado de la gloria contra todo el
silencio
el agujero

canta
nombra
inscribe
el ombligo inaugural de cada hora.



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