RAFAEL OLIVARES FIGUEROA



Caracas - Venezuela, 1893-1972

Alma mía, la ciudad parece olvidar tu nombre,
y, como dibujo de anticuario,
se encristala en el frío traslúcido de la tarde.

He aquí la niebla: zorra gris
escapada de las montañas del cielo.

Pero, nuestras mejillas están juntas;
y el óleo arde bajo tus cejas
podría fundirla, de repente,
si tus miradas no fueran ya como dos lirios
en el cieno de mis ojos.

(El Havre-1936)


***

A Jean Groffier

Huyamos, bien mío, a los países
en los que el cielo es como un tamiz profundo;
el cuerpo, allá, categoría de la sombra,
el grito resonancia,
y la luz inquieta, como un caracol entre nácares.

Donde dialoguen los más puros de nuestros ecos,
y no nos sean dadas, superfluamente,
aquellas cosas de que debemos ser nosotros
nuestros únicos proveedores.


***

Ya sólo podré hallarte bajo las banderas del sueño,
en un aislamiento de columna,
ceñida de todas tus violetas.

Nos reconoceremos entre la niebla, como dos navíos,
por una lámpara que llevaremos en la mano.




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