JOSÉ TADEO ARREAZA CALATRAVA


Barcelona-Edo. Anzoátegui, 1882-Caracas - Venezuela, 1970


EL FAUNO MÍSTICO

Para un jardín galante, un perfecto cincel
En pentélico bloque modeló un fauno. El Mal
No Clava en ese pecho de piedra su puñal,
Ni esos labios risueños empapó con su hiel.

El artista impecable a quien diste un laurel,
En tu irónico mármol reveló su ideal,
¡Oh fauno que entre el llanto de la tarde invernal,
Indiferente luces tu sonrisa cruel!...

Pero es carne tu mármol, ¡Oh dios menor! La mano
Que te arrancó a la piedra, te dio el dolor humano,
De tu ceguera emana melancólica luz.

Acechas el fantasma de un placer que no existe.
¡Un espíritu nuevo la carne te hace triste,
Y amas con la tremenda locura de la Cruz!...

VÍA CRUCIS SENTIMENTAL

Triste figura es mi vida callada.
¿A dónde va como en jaula encantada,
Sin Rocinante, ni escudo, ni espada?...

¡Fiera ironía de brujo enemigo!
¡Ay!, por la senda que extático sigo,
Sierpes acechan el lauro al abrigo,

Dan los rosales efluvios infectos,
Y mis ensueños, memorias y afectos
Tórnanse morbos y viles insectos…

Purpúrea y bella vi más de una rosa.
Las vi caer en dolencia viciosa,
O en fealdad de egoísmo y prosa.

En mis eriales tembló una azuzena.
¡La rosa es dura! ¡Ella es blanca, ella es buena!
¡Y miré roja su pálida pena!...

¡Ay, cuán amargos mis pasos inciertos!
Por metafísicos, foscos desiertos
Marchan mejor los inmóviles muertos…

¡Ciega, vacía, febril existencia!
Ya no sé amar. Fausto ahíto de ciencia,
Siempre que amé me dolió la conciencia…

¡Ay!, la conciencia mis úlceras sonda.
Tal perforara guijarro de honda
Graso cadáver podrido en la fronda.

¡Oh vida!, fruta fatal, prohibida.
En ti el gusano al roer tu podrida
Pulpa, engendra renuevos de vida…

¡Fruta gloriosa de sangre y de oro,
Fruta de entraña mortal! Pues devoro
Tu muerte, ¡Salve al gusano sonoro!

Mi hambre sin fin es un canto a la Vida;
Y la manzana fatal y podrida,
Trémula entraña de amor encendida.

¡Oh el dulce Amor y su trágica huella!
¿Esta divina dulzura de estrella
En mi prisión?... ¡El recuerdo de Ella!


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