EDMUNDO ARAY


Maracay-Edo. Aragua-Venezuela, 1936


¡QUE LA VIDA AMANEZCA!

I

Sólo el cielo en suspenso.
Callada su vasta extensión.

Sólo el agua en reposo.
El mar solo y tranquilo.

Ni pájaros ni peces,
ni árboles ni piedras.

Sólo el corazón del cielo,
rodeado de noche.

¡Que amanezca el día!
¡Que la vida amanezca!

II

-Se desparramó el maíz.

-Creció del agua y de la tierra.

-De mis manos, de mis brazos,
de mi sudor creció.

-Su cabeza alcé para mirar
al corazón del cielo.

- ¡Se envanece con el sol
como metal precioso!

- Si de maíz amarillo y de maíz
blanco se hizo mi carne

. De masa de maíz hicieron 
mis brazos y mis piernas.

Unicamente masa de maíz entró
en la carne de nuestros padres.

-Le abro surcos. Cuido su planta.
Le llamó sol y le llamó luna.

-Es mi boca su portal.


REMINISCENCIAS

Recuerdo una mañana
de la primavera de 1942,
las alamedas y el color violeta.
Un olor blanco de cebollas fritas.

Escucho cantar a lo lejos
y pienso en Lilí.
Lilí tenía unas largas trenzas
que discrepaban con sus ojos.

Guardo el sabor de su dulzura,
el aroma del verano en su camisón azul,
los arrugados zapatos del invierno.

Conservo su pañuelo de secarnos el cuello
después de mucho amor.

Deseo olvidar,
pero siempre vuelvo a verla ante mí.


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