BLAS PEROZO NAVEDA


Maracaibo- Venezuela,  1943

uno de los últimos poemas de amor que le escribo a mi mujer


Ahora
en el pozo
escribo este poema de amor
porque es mi especialidad
para tí
que nada sabes de cábalas
de esta ciuadad
y de su palabra
como un hilo muy largo
escribo
qués para tí
y no para nadie.
Para alguien como vos
escribo
desde la canción más antigua
de esta ciudad que nunca llevó por nombre Puerto de Palos
Para a1guien como vos
escribo
desde el misa de once llamando a misa de bronce
de mi madre Aura Naveda de Perozo
desde los años 30
después de la segunda guerra mundial
en esta ciudad bautizada tres veces
desde ahí
muchacha
desde ahí te escribo yo
porque estáis lejos
y me acogota la nostalgia
y vos
que nada sabéis
y vos
que no te apartáis del teléfono
esperando el aló de mi llamada

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toditos nosotros morimos así de puros
valientes que somos nosotros los navedas

Descendientes de María Naveda
llena de flores
un día de agosto en que la más ilustre de las abuelas pobres
que tocaron la guitarra
y cantaron por la radio
Se murió
sin pedirle permiso a nadie
sin avisarle a uno ni decirle a uno me muero chao
y entonces acostarse así como así en su lecho de flores
y
en las lágrimas de todos nosotros los navedas
que dicho sea de paso nada sorprendidos estábamos
aunque sí muy tristes
como judíos que parten o ven partir los trenes
porque mi abuela la famosa desde este momento mismo
María Naveda
se le había ocurrido morirse como cualquier abuela del mundo
de derramen en el interior de su pequeña cabeza
de derramen de sangre
como si no hubiera alguna vez cantado en la radio
mi abuela de ojos verdes
mi abuela narizona
mi abuela que habla sola por toda la casa
mi abuela que ahora es un ánima una finada una difunta ilustre
Muerta en su lecho de flores es sólo una abuela muerta en su lecho de
flores En cambio
Mi abuela María Naveda viva
sorda y todo
canta
y gruñe
y limpia vidrios
y se bate hasta la muerte
con televisores y radios
rosario en mano
mi abuela María Naveda la Blanca viva
cuenta su vida
y arrastra los pies
mi abuela viva desde los años veinte María Naveda la famosa
se viene desde muy lejos
para morirse
muchos años después
un día de agosto
de calor
y muy probablemente de tristeza
ella que no es una abuela cualquiera
muerta de calor como cualquier abuela cualquiera de este mundo
como cualquier abuela cualquiera
que se muere
y sale un aviso
que dice que
todos nosotros
los de la familia
lloramos su muerte
y más que eso
dice el aviso
que todos nosotros
los navedas
comenzamos a morir un día de agosto
a la edad muy tierna
de 85 años
tal cual ha muerto
la primera de la estirpe
de calor
sin haber podido repartir
las bendiciones de rigor
Nosotros
los de esta pequena familia
descendientes de un tal Don Tomas Naveda
morimos así
ya todo el mundo lo sabe desde este día de agosto
de puros tercos
y mulos
que somos
toditos los navedas.

****Tomado del libro “Date por Muerto que Sois un Hombre Perdido" Blas Perozo Naveda. Ediciones la Draga y Dragón. Editorial Multicolor c.a. Mérida, Enero de 1974).

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